Primeras impresiones del ROG Xbox Ally en la Tokyo Game Show
Las primeras impresiones del ROG Xbox Ally tras jugarlo en Japón dejan claro: no es todo lo que promete, hay muchos compromisos.
Tuve la oportunidad de probar ambas versiones del la ROG Xbox Ally —la base y la ROG Xbox Ally X— durante el Tokyo Game Show, y aunque sobre el papel se ven espectaculares, la realidad es más ruda. Estas no son las primeras impresiones que Asus ni Microsoft quieren leer, pero sí las que necesitas antes de pensar en gastar tu dinero.
Un repaso rápido de ambos modelos
En la zona de Xbox del Makuhari Messe estaban ambas portátiles disponibles:
- El modelo base ROG Xbox Ally, con procesador AMD Ryzen Z2 A, 16 GB de RAM LPDDR5X-6400 y SSD de 512 GB, tiene un precio oficial de $12,499 MXN PVP.
- La versión ROG Xbox Ally X, con Ryzen AI Z2 Extreme, 24 GB de RAM LPDDR5X-8000 y SSD de 1 TB, sube a $19,999 MXN PVP.
Ambas comparten pantalla de 7″ a 120 Hz con FreeSync Premium y Windows 11 con “modo Xbox”. Sobre el papel, suena a una mezcla entre laptop gamer y consola portátil de nueva era. En la práctica… es otro cuento.
Lo que me decepcionó… y mucho

1. Peso y ergonomía incómoda para sesiones largas
El primer golpe lo sientes en las manos. Aunque la versión X presume agarres inspirados en el control de Xbox, el peso adicional y el grosor general terminan pasando factura.
Durante mis pruebas —una hora con Hi-Fi Rush y Gears 5— ya tenía los dedos cansados y una molestia en las muñecas. Los gatillos quedaron demasiado separados y los botones frontales algo hundidos. El diseño luce hermoso, pero no se siente cómodo.
Si vienes de un Steam Deck o incluso de un Nintendo Switch OLED, notarás de inmediato que Asus aún no encuentra su equilibrio entre potencia y ergonomía.
2. Duración de batería cuestionable
La autonomía sigue siendo el talón de Aquiles. Con brillo medio y modo “Performance”, el modelo base apenas llegó a 2 horas antes de pedir cargador. La versión X resistió un poco más, alrededor de 3 horas, pero sigue lejos de lo ideal para algo que se vende como “portátil Xbox”.
Esa potencia gráfica RDNA3 se paga cara en energía, y por ahora no hay optimización que salve la experiencia sin tener un enchufe a la mano. Lo peor es que el modo silencioso —pensado para extender batería— reduce tanto el rendimiento que algunos juegos ni siquiera se sienten fluidos y en ocasiones se traban.
3. Calor y gestión térmica agresiva
El calor es otro enemigo. En los dos modelos, el área trasera y los gatillos alcanzan temperaturas incómodas tras 20 o 30 minutos de juego. En la versión X, el ventilador es más potente y ruidoso; en la base, simplemente no basta.
En títulos como Forza Horizon 5 o Starfield, el sistema recorta frecuencias para sobrevivir, generando microbajones que arruinan la ilusión de estabilidad. Y sí, se nota.
4. Software aún verde
El tan mencionado “modo Xbox” —que debería permitir arrancar directamente en la interfaz de juegos— se siente más como un skin de Windows 11 que como una experiencia nativa.
Las transiciones entre juegos, la respuesta táctil y el inicio de sesión no son tan fluidos como uno esperaría. En varios casos, la interfaz tardaba segundos en responder, y si tocas por error el botón de inicio, te arroja de nuevo al escritorio de Windows.
Lo peor es que el sistema operativo consume recursos por sí solo, lo cual reduce el rendimiento total. En resumen: Windows sigue siendo un problema en lugar de una ventaja.
5. Relación precio-rendimiento poco convincente
El golpe final llega cuando miras la etiqueta de precio:
- ROG Ally Xbox – $12,499 MXN
- ROG Ally X – $19,999 MXN
Y por ese dinero, no obtienes una experiencia equilibrada. Sí, la versión X tiene músculo y más memoria, pero entre calor, batería corta y software poco optimizado, el costo se siente exagerado.
Por ponerlo en contexto: un Steam Deck OLED de 512 GB cuesta alrededor de $14,000 MXN y ofrece más autonomía y una interfaz pensada para juegos, no para escritorios. Incluso una laptop gamer económica con pantalla de 15″ puede ofrecer el mismo rendimiento, con mejor ventilación y sin tantas molestias.
Lo que sí se salva (porque no todo es tragedia)

1. Rendimiento alto en juegos optimizados
Cuando las condiciones son ideales —enchufado a corriente y ventiladores a tope— el ROG Ally X se luce. Gears of War Reloaded corría a 1080p 60 FPS sin tartamudeos, y Sea of Thieves mostró gráficos brillantes y tiempos de carga rápidos.
Los gatillos hápticos estilo “Impulse Trigger” dan una sensación premium y, junto con los sticks de buena precisión, dejan claro que el hardware tiene potencial. Solo que ese potencial se apaga cuando sales de un booth con aire acondicionado.
2. Pantalla magnífica a 120 Hz
Si algo hizo bien Asus fue el panel. Los colores son vivos, la tasa de refresco hace que incluso los menús se sientan fluidos, y el brillo soporta sin problema los focos del TGS. Visualmente, es un deleite.
Para streaming o títulos ligeros, es un gusto tener esa calidad visual, pero no justifica los otros sacrificios.
3. Potencial técnico (si algún día lo pulen)
El chip Ryzen Z2 Extreme con arquitectura híbrida Zen 5 + RDNA3 y capacidades de IA promete mucho. Si Microsoft logra integrar una capa Xbox realmente funcional y Asus mejora el firmware, este aparato podría ser el futuro del gaming portátil de alto nivel.
Pero esa es la palabra clave: “podría”. Hoy sigue siendo más experimento que producto redondo.
¿Para qué público no está enfocado?
- Si esperas autonomía real de consola portátil, olvídalo.
- Si te importan el silencio y el confort, el ruido y el calor te van a frustrar.
- Si no eres paciente con Windows, prepárate para menús, updates y pantallas que piden reinicio a cada rato.
- Y si ya tienes un Steam Deck o una laptop gamer, no hay razones fuertes para cambiarte.
Mi veredicto desde Tokyo Game Show
Mis primeras impresiones del ROG Xbox Ally dejan un sabor amargo. Sí, es poderoso, sí, tiene una pantalla hermosa, y sí, la marca Asus suele entregar calidad. Pero este híbrido entre PC y consola portátil todavía no entiende qué quiere ser.
La versión del ROG Xbox Ally X intenta ser la más seria del mercado, pero a casi $20 mil pesos, se siente más como una demostración técnica que un producto confiable. Y la versión base, aunque más accesible, no ofrece el salto suficiente para justificar su precio.
Por ahora, el ROG Xbox Ally es una máquina para fanáticos del hardware, no para jugadores promedio. Es brillante en teoría, agotador en la práctica.
Y mientras Microsoft y Asus lo venden como “el inicio de una nueva generación portátil”, lo cierto es que aún está en fase beta con precio de lujo.
Tuve la oportunidad de probar ambas versiones del la ROG Xbox Ally —la base y la ROG Xbox Ally X— durante el Tokyo Game Show, y aunque sobre el papel se ven espectaculares, la realidad es más ruda. Estas no son las primeras impresiones que Asus ni Microsoft quieren leer, pero sí las que necesitas antes de pensar en gastar tu dinero.
Contexto rápido: ¿qué son los dos modelos?
En la zona de Xbox del Makuhari Messe estaban ambas portátiles disponibles:
- El modelo base ROG Xbox Ally, con procesador AMD Ryzen Z2 A, 16 GB de RAM LPDDR5X-6400 y SSD de 512 GB, tiene un precio oficial de $12,499 MXN PVP.
- La versión ROG Xbox Ally X, con Ryzen AI Z2 Extreme, 24 GB de RAM LPDDR5X-8000 y SSD de 1 TB, sube a $19,999 MXN PVP.
Ambas comparten pantalla de 7″ a 120 Hz con FreeSync Premium y Windows 11 con “modo Xbox”. Sobre el papel, suena a una mezcla entre laptop gamer y consola portátil de nueva era. En la práctica… es otro cuento.
Lo que decepciona (y mucho)
1. Peso y ergonomía incómoda para sesiones largas
El primer golpe lo sientes en las manos. Aunque la versión X presume agarres inspirados en el control de Xbox, el peso adicional y el grosor general terminan pasando factura.
Durante mis pruebas —una hora con Hi-Fi Rush y Gears 5— ya tenía los dedos cansados y una molestia en las muñecas. Los gatillos quedaron demasiado separados y los botones frontales algo hundidos. El diseño luce hermoso, pero no se siente cómodo.
Si vienes de un Steam Deck o incluso de un Nintendo Switch OLED, notarás de inmediato que Asus aún no encuentra su equilibrio entre potencia y ergonomía.
2. Duración de batería decepcionante
La autonomía sigue siendo el talón de Aquiles. Con brillo medio y modo “Performance”, el modelo base apenas llegó a 2 horas antes de pedir cargador. La versión X resistió un poco más, alrededor de 3 horas, pero sigue lejos de lo ideal para algo que se vende como “portátil Xbox”.
Esa potencia gráfica RDNA3 se paga cara en energía, y por ahora no hay optimización que salve la experiencia sin tener un enchufe a la mano. Lo peor es que el modo silencioso —pensado para extender batería— reduce tanto el rendimiento que algunos juegos ni siquiera se sienten fluidos.
3. Calor y gestión térmica agresiva
El calor es otro enemigo. En los dos modelos, el área trasera y los gatillos alcanzan temperaturas incómodas tras 20 o 30 minutos de juego. En la versión X, el ventilador es más potente y ruidoso; en la base, simplemente no basta.
En títulos como Forza Horizon 5 o Starfield, el sistema recorta frecuencias para sobrevivir, generando microbajones que arruinan la ilusión de estabilidad. Y sí, se nota.
4. Software aún verde
El tan mencionado “modo Xbox” —que debería permitir arrancar directamente en la interfaz de juegos— se siente más como un skin de Windows 11 que como una experiencia nativa.
Las transiciones entre juegos, la respuesta táctil y el inicio de sesión no son tan fluidos como uno esperaría. En varios casos, la interfaz tardaba segundos en responder, y si tocas por error el botón de inicio, te arroja de nuevo al escritorio de Windows.
Lo peor es que el sistema operativo consume recursos por sí solo, lo cual reduce el rendimiento total. En resumen: Windows sigue siendo un problema en lugar de una ventaja.
5. Relación precio-rendimiento poco convincente
El golpe final llega cuando miras la etiqueta de precio:
- ROG Ally Xbox – $12,499 MXN
- ROG Ally X – $19,999 MXN
Y por ese dinero, no obtienes una experiencia equilibrada. Sí, la versión X tiene músculo y más memoria, pero entre calor, batería corta y software poco optimizado, el costo se siente exagerado.
Por ponerlo en contexto: un Steam Deck OLED de 512 GB cuesta alrededor de $14,000 MXN y ofrece más autonomía y una interfaz pensada para juegos, no para escritorios. Incluso una laptop gamer económica con pantalla de 15″ puede ofrecer el mismo rendimiento, con mejor ventilación y sin tantas molestias.
Lo que sí se salva (porque no todo es tragedia)
1. Rendimiento alto en demos controlados
Cuando las condiciones son ideales —enchufado a corriente y ventiladores a tope— el ROG Ally X se luce. Gears of War Reloaded corría a 1080p 60 FPS sin tartamudeos, y Sea of Thieves mostró gráficos brillantes y tiempos de carga rápidos.
Los gatillos hápticos estilo “Impulse Trigger” dan una sensación premium y, junto con los sticks de buena precisión, dejan claro que el hardware tiene potencial. Solo que ese potencial se apaga cuando sales de un booth con aire acondicionado.
2. Pantalla magnífica a 120 Hz
Si algo hizo bien Asus fue el panel. Los colores son vivos, la tasa de refresco hace que incluso los menús se sientan fluidos, y el brillo soporta sin problema los focos del TGS. Visualmente, es un deleite.
Para streaming o títulos ligeros, es un gusto tener esa calidad visual, pero no justifica los otros sacrificios.
3. Potencial técnico (si algún día lo pulen)
El chip Ryzen Z2 Extreme con arquitectura híbrida Zen 5 + RDNA3 y capacidades de IA promete mucho. Si Microsoft logra integrar una capa Xbox realmente funcional y Asus mejora el firmware, este aparato podría ser el futuro del gaming portátil de alto nivel.
Pero esa es la palabra clave: “podría”. Hoy sigue siendo más experimento que producto redondo.
¿Para quién no sirve?
- Si esperas autonomía real de consola portátil, olvídalo.
- Si te importan el silencio y el confort, el ruido y el calor te van a frustrar.
- Si no eres paciente con Windows, prepárate para menús, updates y pantallas que piden reinicio cada rato.
- Y si ya tienes un Steam Deck o una laptop gamer, no hay razones fuertes para cambiarte.
Veredicto crudo y sin suavizantes
Mis primeras impresiones del ROG Xbox Ally dejan un sabor amargo. Sí, es poderoso, sí, tiene una pantalla hermosa, y sí, la marca Asus suele entregar calidad. Pero este híbrido entre PC y consola portátil todavía no entiende qué quiere ser.
La versión del ROG Xbox Ally X intenta ser la más seria del mercado, pero a casi $20 mil pesos, se siente más como una demostración técnica que un producto confiable. Y la versión base, aunque más accesible, no ofrece el salto suficiente para justificar su precio.
Por ahora, el ROG Xbox Ally es una máquina para fanáticos del hardware, no para jugadores promedio. Es brillante en teoría, agotador en la práctica.
Y mientras Microsoft y Asus lo venden como “el inicio de una nueva generación portátil”, lo cierto es que aún está en fase beta con precio de lujo.
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