La compañía japonesa ve el cambio de postura como algo sorprendente, sin precedentes e irracional.
Aceptan que la adquisición no afectaría tan gravemente la competencia en el mercado.
Un estudio cree que la compra ofrecería una competencia más nivelada entre PlayStation y Xbox.
Las limitaciones en el almacenamiento de la híbrida fueron un problema.
Dejar fuera a Call of Duty del acuerdo es la sugerencia del organismo para recibir la luz verde.