Reseña: Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii
Únete a la tripulación comandada por Goro Majima en una divertida y excéntrica aventura en Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii.

Yakuzas, piratas, peleas en barcos y la búsqueda de un tesoro legendario, todo esto y mucho más se encuentra en Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii.
Ryu Ga Gotoku Studio regresa con un nuevo spin-off de la franquicia Like a Dragon, esta vez con una propuesta peculiar y divertida que combina el universo de los Yakuza con la vida de los piratas en alta mar.
Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii es una entrega que mezcla la acción clásica con nuevas mecánicas de combate naval y exploración marítima, todo protagonizado por el carismático Goro Majima. Aunque la combinación podría parecer extraña, el resultado es un juego sorprendentemente entretenido.
Siendo mi primer acercamiento a un Like a Dragon, puedo decir que mi experiencia fue altamente satisfactoria, agradeciendo que existan este tipo de juegos que no le tienen miedo en lo absoluto al absurdo.
En esta reseña, exploraremos los puntos más destacados que tiene Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii para ofrecer, tanto para los más veteranos de la saga como para quienes se adentran por primera vez en ella.

Un ex-yakuza convertido en pirata
La narrativa de Pirate Yakuza in Hawaii se sitúa seis meses después de los eventos de Like a Dragon: Infinite Wealth. La historia comienza con Goro Majima despertando en una playa de Hawaii sin recuerdos de su vida anterior.
Desconcertado, Majima es rescatado por un niño llamado Noah Rich y su tigre mascota, Goro, quienes le ofrecen agua y lo ayudan a recuperarse. Sin saber quién es ni cómo llegó hasta ahí, Majima pronto se ve envuelto en un conflicto entre piratas y facciones criminales que buscan un tesoro legendario.
El juego nos introduce rápidamente en una historia que, aunque mantiene la esencia excéntrica y caótica de la saga, también logra ofrecer momentos de gran impacto emocional. A medida que Majima se adapta a su nueva vida en altamar, se rodea de personajes fundamentales para su travesía.
La historia se desarrolla en capítulos, cada uno con su propio arco argumental, lo que mantiene un ritmo dinámico y atrapante, haciendo que se sienta como si estuvieras viendo una serie. Majima conserva su personalidad extravagante, pero en esta ocasión se muestra un lado más introspectivo.
La amnesia con la que inicia la historia sirve como pretexto para explorar nuevas facetas de su carácter y cómo afectan su relación con los demás. Sin el peso de su pasado, Majima desarrolla un nuevo código moral, más cercano a la hermandad pirata que a la estricta jerarquía yakuza. Aunque el recurso de la amnesia puede sonar cliché, aquí funciona bien, dando un giro interesante a un personaje ya conocido.

Personalmente amé todos los elementos “absurdos” que llega a tener el juego, con el mismo juego haciendo burla de ellos como comentarios en los que se refiere a la vestimenta de los piratas como un cosplay.
El juego introduce varios antagonistas que representan distintas facciones interesadas en el tesoro de Esperanza. Entre ellos, encontramos a piratas con códigos de honor cuestionables, antiguos enemigos de Majima que ven su amnesia como una oportunidad de venganza y un misterioso líder de culto con sus propias razones para perseguir la reliquia en torno a la cual gira la trama.
Algunos villanos pueden parecer caricaturescos, pero otros destacan por sus motivaciones complejas y giros argumentales inesperados. Uno de los aspectos más atractivos de la historia es el desarrollo de la tripulación de Majima. Cada miembro del equipo tiene su propio trasfondo y misiones secundarias que profundizan su historia personal.
Desde un exmercenario en busca de redención hasta una cartógrafa que quiere descubrir territorios desconocidos, la diversidad del elenco contribuye a la riqueza narrativa, haciendo más disfrutable cada momento.
En los personajes secundarios, la trama cobra vida. No solo Majima está excepcionalmente presentado, sino que también hay figuras como Jason Rich, un ex pirata que inicialmente se niega a unirse a la tripulación, pero que luego se vuelve pieza clave de la travesía.

Aunque la trama es simple y no tiene mucho contexto, su desarrollo la hace muy disfrutable desde el principio hasta el final.
Entre combates callejeros y abordajes piratas
El combate en Pirate Yakuza in Hawaii regresa al estilo beat ‘em up clásico de la saga, con un ritmo acelerado y una mayor cantidad de enemigos en pantalla. Majima cuenta con dos estilos de lucha principales.
El primero, el Perro Loco, es un estilo veloz y caótico, con golpes rápidos y el uso de su característico cuchillo. Destaca por su movilidad y capacidad para esquivar ataques, lo que lo hace ideal para enfrentamientos individuales.
Por su parte, el Lobo de Mar se enfoca en el combate con espadas y armas de fuego, incluyendo un garfio que permite acercarse rápidamente a los enemigos o realizar combos aéreos. Este estilo es más letal a distancia y permite ataques en área, útiles en enfrentamientos multitudinarios.
A diferencia de otras entregas, los combates son más numerosos, acercándose a un hack and slash con decenas de enemigos simultáneos. Aunque esto aporta espectacularidad, también genera problemas con la cámara, especialmente en espacios cerrados como las calles de Honolulu, donde se pierde de vista lo que ocurre.
En ambos estilos habrá movimientos especiales que hacen una gran cantidad de daño, al tiempo de ser muy peculiares como invocar a unos tiburones fantasma. Estas habilidades pueden irse desbloqueando con dinero que vamos ganando.

Las misiones secundarias y minijuegos regresan con gran variedad, desde clásicos como el karaoke y el béisbol hasta nuevas actividades con temática pirata. Destacan la caza de tesoros, que implica resolver acertijos para descubrir riquezas ocultas, y la recolección de reliquias que amplían el trasfondo de la historia.
Toda esta parte de los minijuegos le da mucho contenido variado. Puedes pasar horas explorando la ciudad para tomar fotografías para un tour o pasar un largo tiempo jugando en una SEGA Master System.
La gestión de la tripulación es una mecánica clave. Majima puede reclutar personajes con habilidades específicas para mejorar su barco, resistencia o combate. También hay opciones de personalización, desde trajes hasta mejoras en el equipo.
La mecánica de reclutamiento nos lleva a jugar diferentes misiones secundarias o cumplir un cierto requisito para sumar personas a nuestra tripulación.
Algunas misiones son sumamente divertidas, como una en la que tenemos que ayudar a un tipo que trabaja como estatua viviente y que tiene rivalidad con un tragafuego. Estas misiones son muy entretenidas de realizar.
Caos en alta mar
Uno de los aspectos más innovadores es el combate naval en tiempo real. El Goromaru puede personalizarse con armas y mejoras, desde cañones hasta disparos de energía. Las batallas siguen un esquema táctico donde es clave posicionarse bien y disparar en el momento adecuado.
A diferencia de otros juegos en los que hay peleas en barcos como Assassin’s Creed IV: Black Flag, Oddysey o Skull and Bones, aquí la jugabilidad es mucho más arcade y divertida, dejando el realismo muy fuera.
Las batallas navales tienen su punto más alto en el Coliseo. Esta zona, ubicada en Madlands, es entretenida a más no poder.

La exploración es variada, con islas llenas de secretos, mercados interactivos y arenas de combate. Aunque no es un mundo abierto extenso, el nivel de detalle hace que se sienta vivo.
Exploración del mundo y construcción de entornos
El mundo de Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii es vasto y lleno de secretos por descubrir. A diferencia de las anteriores entregas de la franquicia, donde la exploración estaba limitada a ciudades y barrios urbanos, esta entrega introduce un archipiélago tropical repleto de islas con características únicas.
Las principales ubicaciones incluyen: Honolulu, Madlantis o Nele Island.
Honolulu es la ciudad más grande del juego y el principal centro de actividad. Aquí se encuentran tiendas, bares, arenas de combate y diversas misiones secundarias, siendo una locación ya conocida antes por Infinite Wealth. Aunque se recicla mucho del pasado juego, aquí hay ciertas zonas nuevas.
Por su parte, Madlantis es una isla habitada por un grupo de exiliados que han construido su propia sociedad basada en el honor pirata. En esta región, Majima puede participar en torneos de lucha clandestinos, siendo de todas las zonas que visualmente más me atrapó por esa combinación de luces neón y elementos pirata.
Nele Island es un lugar misterioso con antiguas ruinas y un trasfondo mitológico. Este es uno de los escenarios más intrigantes del juego, ya que se relaciona con la historia del tesoro de Esperanza.

Cada isla tiene su propio ecosistema, enemigos y secretos. La exploración se realiza tanto a pie como en barco, y los jugadores pueden encontrar cuevas ocultas, ruinas abandonadas y pueblos con NPC que ofrecen misiones secundarias.
Si bien la libertad de exploración no es tan amplia como en juegos de mundo abierto, el nivel de detalle en cada ubicación hace que el mundo se sienta vivo.
Un aspecto interesante de la exploración es la gestión de recursos. Majima debe recolectar materiales para mejorar su barco, armas y equipo, lo que añade un elemento de progresión adicional. Además, existen eventos dinámicos en alta mar, como ataques sorpresa de piratas rivales o la aparición de criaturas marinas legendarias que ofrecen desafíos opcionales.
Visualmente cumplidor
Utilizando el Dragon Engine, los escenarios presentan un gran nivel de detalle, con efectos de iluminación y reflejos realistas en el agua. Las animaciones han mejorado respecto a juegos anteriores, especialmente en los combates.
El rendimiento técnico no es perfecto, con caídas de framerate en batallas navales, esto jugando en una Xbox Series S.
La banda sonora combina música tradicional japonesa con influencias hawaianas y estilo épico de películas de piratas. Existen piezas destacadas, como la que suena en la pantalla de inicio.

El doblaje en japonés e inglés es excelente, reforzando la personalidad de los personajes por lo bien que está realizado el trabajo.
Conclusión
Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii es una entrega ambiciosa de la saga Like a Dragon que expande la fórmula ya conocida con nuevas mecánicas y un mundo lleno de contenido en un resultado final muy entretenido.
La historia, aunque mantiene el tono humorístico y extravagante de la serie, introduce momentos de gran carga emocional que enriquecen la narrativa. La jugabilidad combina combates intensos con una exploración profunda, ofreciendo una variedad de actividades que mantienen el interés del jugador.

Si bien el sistema de batallas navales y la exploración aún tienen margen de mejora, la experiencia general es altamente disfrutable.
Para los jugadores nuevos, este título puede servir como una introducción accesible al universo de Like a Dragon, aunque su conexión con entregas previas puede hacer que algunos elementos narrativos pasen desapercibidos.
Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii es una aventura que, con sus altibajos, logra ofrecer una experiencia única dentro de la saga. Con su combinación de acción, exploración y batallas épicas, es un juego que vale la pena jugar y disfrutar al máximo.
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