Trump podría elevar el precio de los videojuegos en un 10%

La Entertainment Software Association (ESA) ya se prepara de cara a un nuevo impuesto que afectaría a toda la industria.

Si algo queda más que claro, es que tan pronto como Donald J. Trump tomó protesta como nuevo presidente de Estados Unidos decidió ponerse a trabajar en búsqueda de construir el país que desea. Uno que, entre otras cosas, tenga un muro gigante que lo separe de México, deporte a cuanto inmigrante ilegal haya pisado su territorio, cobre impuestos a empresas norteamericanas que deseen instalarse en el extranjero, y un impuesto a todo producto no manufacturado en Estados Unidos que se venda en dicho país.

Y es justo en este último punto donde la industria de los videojuegos podría verse severamente afectada.

Recientemente, Trump decidió que Estados Unidos abandonaría el Tratado de Asociación Transpacífico (TTP), dentro del cual se encontraban un total de 12 países, incluidos México y Japón, y que básicamente es un acuerdo mediante el cual las naciones inscritas intercambian productos, bienes y servicios de forma relativamente “amistosa”.

Ahora, la ESA, el órgano que funciona como representante de desarrolladoras y publicadoras de videojuegos en el país del norte, se prepara para un nuevo impuesto a los productos no manufacturados dentro de Estados Unidos, el cual haría que un gran porcentaje de los videojuegos vieran incrementados sus precios desde un 5% y hasta un 10% en el peor de los escenarios.

Los videojugadores identificamos a empresas como Sony, Nintendo, Ubisoft y Konami como seguras afectadas, mientras que podría pensarse que Electronic Arts, Actvision y Microsoft estarán entre las que se salvarían de este impuesto.

No obstante, más que hablar del lugar dónde están ubicadas las sedes de las compañías o donde ha sido desarrollado uno u otro juego, la palabra clave es “manufactura”. ¿Xbox One se ensambla en Estados Unidos? ¿Las copias físicas de The Legend of Zelda son “empaquetadas” fuera de dicho país?

En el peor de los casos, un Switch terminaría costando $330 dólares y un PlayStation 4 Pro $439.99 dólares, mientras que el próximo Assassin’s Creed tendría un precio de $66 dólares. Parece un pequeño aumento, pero en un mundo cada vez más caro como el actual, cada centavo es importante. Y ni hablemos de lo que significaría este ajuste para México y todos los países de Latinoamérica y Sudámerica.

¿Será que ahora funcionará mejor importar directamente desde Japón?

Fuente

Rigo Dominguez

Licenciado en Comunicación. Gamer de toda la vida. Amo el pollo, el chocolate y crear sonrisas.