Viviendo con TDAH y jugando Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 (Wii) Viviendo con TDAH y jugando Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 (Wii)
Share the post "Viviendo con TDAH y jugando Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 (Wii)" FacebookGoogle+TwitterEmail Semana a semana un vistazo a las dificultades... Viviendo con TDAH y jugando Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 (Wii)

Semana a semana un vistazo a las dificultades con este trastorno en los videojuegos

Toda mi vida he vivido con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el trastorno neurológico más común de todos con una prevalencia en la población mundial del 5%; por decirlo de alguna manera, por cada 100 personas, nace 1 con este trastorno. El problema, es que yo no me enteré que lo tenía hasta los 25 años de edad y semana tras semana compartiré con ustedes mis experiencias con las manifestaciones del TDAH, principalmente con varios títulos que me toco jugar.

Mi niño interior se regocijo de alegría con mi primer Kame-Hame-Ha

Dragon Ball es uno de mis pilares de la infancia, desde corta edad que seguí a Goku y sus aventuras con Bulma y Yamcha quedé fascinado, sirvió como mi “droga de entrada” al anime junto con el bloque de animación japonesa de TV Azteca y Canal 5 de los 90; Caballeros del Zodiaco, Las Guerreras Mágicas, Las aventuras de Fly y Sailor Moon fueron de mis preferidas, pero Dragon Ball siempre se mantuvo relevante en mi vida.

Aún recuerdo perfectamente el día en que fue el estreno formal de Dragon Ball Z en el Canal 5, antes, dependía de los juegos japoneses de SNES que mi vecino conseguía o las OVA en español de España que el amigo de un amigo había bajado en su computadora. Ese día, después de haber avisado a todos mis camaradas de la cuadra la hora de estreno, nos juntamos en mi casa e invadimos el cuarto de mis papás con frituras, refrescos y los gritos necesarios para desquiciar a cualquier adulto de más de 40.

Todos teníamos la testosterona hasta la garganta cuando Raditz había secuestrado a Gohan, con Gokú y Piccoro aliándose para recuperarlo, estábamos a punto del orgasmo infantil (si es que tal cosa existe), el momento que toda nuestra infancia habíamos ansiado… cuando la señal se cortó. Y todo por una transmisión del gobierno que nos robo de nuestro preciado momento, pero por lo menos al día siguiente la serie inicio desde el primer capítulo, y así, comenzó uno de mis más longevos intereses.

Aunque en esta ocasión no tengo un indicador del Trastorno que se relacione con el juego del que voy a hablar, sí hay de un factor asociado con algunas personas con TDAH: la dificultad para hacer amigos o relaciones interpersonales.

Hasta la fecha, tengo cierta ansiedad social al relacionarme con personas de mi misma edad o mayores, pero siempre busco algún interés en común para ir conociendo al otro; videojuegos, películas extrañas y caricaturas de antaño eran mis ganchos para iniciar una relación interpersonal. Uno de mis mejores amigos lo conocí en el bachillerato porque le pedí prestado su disco de Metroid Prime y nuestra amistad continúa.

Dragon Ball Z fue eso para mí, uno de tantos ganchos para acercarme a gente con mi mismo tipo de intereses y entablar platicas superficiales o conversaciones largas, además que al juntar Dragon Ball y los videojuegos era mi entorno predilecto. Aunque todos eran de peleas, siempre buscábamos rompernos las yemas de los dedos con Dragon Ball Z Super Butoden 3 en el SNES.

Esta dificultad para hacer amigos se extrapolaba al intentar entablar relaciones amorosas, ya que se me dificultaba leer las señales del sexo opuesto ante mis avances, o peor aún, los de ellas hacia mi si es que había algunos.  Pero en algún momento intenté utilizar Dragon Ball para acercarme a alguien que llamo mi interés en una de tantas convenciones de anime y videojuegos en el puerto de Veracruz.

En algún momento en el que gané un torneo de Yu-Gi-Oh! (eventualmente también contaré mi experiencia con este juego de cartas) Y esperaba los premios, noté a una chica que ya no recuerdo, pero por la cual mi ansiedad social entro al 100% y en lugar de acercarme e intentar hacerle plática, en mi cabeza la mejor solución era, junto con un amigo, pagar 15 minutos de juego  de Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3 en el Wii y lucirme frente a ella al intentar hacer todos y cada una de las habilidades especiales de Goku y compañía.

Mis intentos de ligue al imitar a Trunks del futuro fracasaron miserablemente.

En esta versión del juego la mayoría de ataques especiales podían marcarse con el Wii Mote sin necesitar tanto de los botones, salvo para algunos comandos; sobra decir que no cumplí mi objetivo y que la chava en cuestión se alejó caminando una vez que terminó su tiempo de juego y pasé a ser una cara más de la multitud. Lo que yo recuerdo, es que, en esos 15 minutos, me enfoqué en mi papel de Trunks y Gokú al intentar sus movimientos; tanto, que termine comprando el juego 5 días después.

Yo en lo particular tengo un tipo de aprendizaje kinestésico, quiere decir que aprendo de mejor manera no al escuchar ni ver, pero sí al hacer; el modo de juego de Tenkaichi 3 fue perfecto para mí, pues no tenía que ver listas de comandos para aprender cada combo, sólo tenía que ensayar los mismos movimientos de manos que había visto en el anime años atrás.

Y fue suficiente para mantenerme enganchado al él y su modo de historia, justo lo que mi yo de 10 años siempre quiso: vivir la trama de Dragon Ball, lanzar poderes con las manos y salvar al mundo de diferentes adversarios.

Obviamente no era perfecto y pudo mantener mi atención hasta un poco después de la saga de Cell, pero para ese momento, yo ya había lanzado todos los Kame-Hame-Ha que necesitaba, elevado mi Ki incontables veces y había derrotado a Freezer tantas ocasiones, que Shen Long me hubiese cobrado dos deseos por quererlo revivir.

Pero como siempre, Dragon Ball me ayudó a unir a mis amigos.

En varias ocasiones en las que nos reuníamos, yo tenía listo el Tenkaichi 3 para jugar con ellos aunque su gusto no estaba a la par del mío, ya que ellos preferían combos complejos y comandos para dominar el juego; mientras, yo era feliz con mi pantomima haciendo, según yo, una Genkidama.

Era muy raro que yo ganara, más cuando ellos utilizando el control normal y yo el Wii Mote, pero, aunque en esta particular ocasión yo era el que se divertía más, al terminar, nos poníamos a hacer algo más o echar retas en Smash, pero uno de los motivos iniciales para que fueran a mi casa y compartir la noche, fue Dragon Ball.

Los que tenemos TDAH siempre nos vamos a los extremos, ya sean personas que hablan hasta por los codos y desesperan a los demás, o mi caso, los que tenemos dificultades para interactuar de manera adecuada por cierta ansiedad social generada por años de no accionar adecuadamente a los estímulos sociales de los demás. Es en estas situaciones en las que dependemos de ciertos gustos o actividades en común para acercarnos a otros, Dragon Ball seguirá siendo uno de tantas herramientas con las cuales puedo relacionarme.

Una conversación podrá iniciar hablando de lo extremadamente poderoso que es Jiren en Dragon Ball Super, y terminará compartiendo anécdotas de cuando éramos niños, y en mi caso, es porque había algo que nos servía de rompe hielo para iniciar una relación social. Y se que muy rara vez encontraré a alguien que haya disfrutado tanto como yo de mover el Wii Mote imitando el Final Flash de Vegeta, pero Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3 fue uno de tantos recuerdos con la saga que me sirvieron para acércame a otras personas.

Comentarios

kojy

kojy

Psicologo treintañero con TDAH, gusto por los RPG y repulsión a los MMO. Adicto al Ramen y esportologo (?) de cabecera para Dota. De niño instale el Atari de mi papá para jugar Fantasia