Viviendo con TDAH y jugando Dota 2 Viviendo con TDAH y jugando Dota 2
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Semana a semana un vistazo a las dificultades con este trastorno en los videojuegos

Toda mi vida he vivido con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el trastorno neurológico más común de todos con una prevalencia en la población mundial del 5%; por decirlo de alguna manera, por cada 100 personas, nace 1 con este trastorno. El problema, es que yo no me enteré que lo tenía hasta los 25 años de edad y semana tras semana compartiré con ustedes mis experiencias con las manifestaciones del TDAH, principalmente con varios títulos que me tocó jugar.

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Un interés que se vuelve casi en una adicción.

Dota 2 para mí, empezó como un simple juego que llegó a mi librería de Steam por una llave de Valve en 2013; aunque lo jugué dos veces, verdaderamente no entendía nada de él, por lo que desistí después ser insultado varias veces.

No fue sino hasta 2014 con el documental de Free To Play que en verdad quise intentarlo de nuevo y darle una oportunidad, después de ver el entorno de los esports, la victoria de Dendi con NaVi y el sufrimiento de Fear con Online Kingdom al no obtener la victoria.

Cuando regresé a jugar, todo era muy distinto, ya que había muchos más héroes de los que inicialmente vi, por lo cual tuve que recurrir a la ayuda de alguien que en verdad supiera jugarlo, puesto que el tutorial incluido no me ayudó mucho.

Cuando lo recuerdo y mientras más lo juego, noto actualmente que ciertos diagnósticos de mi TDAH resonaban en mi inhabilidad para desempeñarme adecuadamente en Dota 2 y son:

  • Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para gestionar tareas secuenciales; dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden; descuido y desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos).
  • Con frecuencia le es difícil esperar su turno (por ejemplo, mientras espera una cola).

Para el observador casual, Dota 2 parece un juego en donde cinco individuos juegan en contra de otros cinco, obteniendo recursos de un mapa para obtener mejores armas y ultimadamente matar al oponente. La realidad es totalmente diferente, ya que, al meterse de lleno en una partida, lo primero que nos ha enseñado cualquier otro título es que matar al oponente es primordial, y aquí, aunque es uno de los objetivos, pasa a ser secundario en varios momentos.

Las mecánicas del juego son muy complicadas, por algo es considerado de los juegos con una curva de dificultad muy elevada para desempeñarse de manera decente, y uno de los mayores impedimentos para mí fue aprenderlas. Organizar cuando tenía que ir por una runa, si era correcto o no hacerlo; saber si valía la pena utilizar un Ult o no en una Teamfight; decidir si era correcto o no empezar una Teamfight o inclusive saber qué ítem era el adecuado para cierto juego o situación.

Era un completo desmadre. Y me encantó.

Para cuando conocí Dota 2, yo ya estaba medicado y mucho más enfocado, por lo que me era más sencillo entender ciertas instrucciones, pero aún era obstinado sobre hacer cosas de diferente manera, pensando que lo que yo hacía era correcto sin ver mis errores: Era impulsivo al entrar a Teamfights sin tomar en cuenta que mis compañeros estaban lejos, omitía las sugerencias de mis ellos pensando que yo sabía más y seguía ítem builds estáticos sin tomar en cuenta el juego en cuestión.

Dedique casi un año a aprender diferentes mecánicas de manera automatizada, notando que cuando las seguía al pie de la letra obtenía victorias; eso era lo que yo necesitaba: ganar para corroborar que me estaba volviendo mejor en el juego y eso lo hacía divertido para mí.

En contadas ocasiones en las que no tenía medicamento, tuve que jugar con el TDAH al 100% y era todo un desastre. Quería hacer múltiples cosas al mismo tiempo y terminaba por no hacer nada, me confundía en los tiempos, hacia dónde y que hacer, sobre que ítem armar, me sentía muy intranquilo y muy ansioso, además de que estaba más inestable con mis compañeros de equipo.

Como buena persona con TDAH, una vez que obtengo refuerzos positivos por mis acciones las repito para obtener la misma sensación; en el caso de Dota, puede ser ganar, ayudar mis compañeros a obtener una muerte o guiar una jugada de manera adecuada que nos consigue un gran objetivo. Esta misma naturaleza del juego con diferentes reforzadores, como mi necesidad neuroquímica de obtenerlos, me generó cierta adicción en un pequeño momento de mi vida.

Cada partida dura unos buenos 40 minutos en promedio, y aunque se puede pausar, no siempre se juega con o contra personas muy pacientes; me ha tocado tener que interrumpir para recoger un pedido de la farmacia sin problemas, o pedir que me esperen dos minutos para ayudar a mi esposa con algún mandado solo para ver que nadie respeto esto. Y es aquí donde mi problema comenzó.

Dota se ha vuelto el juego que más tiempo he jugado, con más de 3500 horas desde 2014, pero no ha sido solamente en mi tiempo libre: en contadas ocasiones cuando no hay mucho que hacer, lo he jugado en una que otra hora laboral, atrasándome en ciertas actividades; en horas libres en mi casa, dejando a un lado mis responsabilidades en ella. En algún momento llegó a consumir la mayoría de mis horas, dejando en muy mal lugar mi relación y generándome problemas por estar indispuesto de tiempo.

Esto es muy real con las personas con TDAH, podemos volvernos adictos a esa sensación de logro ya que necesitamos ese reforzamiento neuroquímico al lograr ciertos objetivos, y una partida de Dota puede tener decenas de ellos. Todos estos reforzadores me fueron alejando de los que tenía en la vida cotidiana, pero que al ser menos frecuentes, prefería dejarlos a un lado por los que podía obtenerlos de manera inmediata.

Para darme cuenta de la espiral en la que estaba cayendo, mi esposa tuvo que hablar conmigo sobre todo el tiempo que estaba dedicando a Dota y el que estaba quitando de nuestra vida marital, por lo que tuve que hacer un cambio de dirección sobre los reforzadores que necesitaba.

Fue entonces que, por sugerencia de ella, decidí hacerme de un horario de juego y organizar el tiempo que utilizaba al transmitirlo en Twitch por días y horas específicas, intentando no salirme de este plan; y aunque funcionó por un buen rato, eventualmente tuve varios problemas en mi computadora que me evitaron jugar de esta manera y regrese a tener ciertos hábitos. Algo común con las personas con el trastorno, una vez que se concreta y aprende cierta conducta, si no se facilitan las situaciones para que se repita de nueva cuenta, la conducta no deseada puede presentarse de nueva cuenta.

Dota es un juego muy complejo, aún después de casi cuatro años de jugarlo regularmente, hay cosas que aún me cuestan mucho trabajo pues todavía me queda un océano de cosas que aprender, sobre cómo y cuándo utilizar ciertas habilidades e ítems, en el momento y situación adecuada.

En las cinco posiciones que se puede jugar en él, lo mejor que pudo pasarme fue entablar amistad con otros cuatro y armar un equipo muy casual, en donde tuve que cambiar de Mid a volverme el Roaming Support para jugar de manera muy diferente. Esto sirvió para motivarme a aprender nuevas cosas y me abrió un panorama completo a otras mecánicas para aprender.

Tengo propuesto este año volver a hacer Streams de manera recurrente no solo de Dota, pero en mi cabeza, tengo las habilidades suficientes en el juego para enseñar lo meramente básico en Twitch a quienes no tienen ni idea de que hacer. Por lo que si tienen el interés de jugarlo o solamente verme sufrir, este es mi canal de Twitch, donde pretendo transmitir en algún momento y en un horario establecido por lo menos dos días a la semana, para satisfacer mi necesidad neuroquímica de obtener reforzadores positivos o negativos.

Dota 2 es uno de mis juegos favoritos ya que no importa cuantas veces juegue, siempre hay algo diferente y nuevo que hacer, pero que, conociendo mi historial con él, mantengo cierta distancia cuando noto que estoy invirtiéndole mucho tiempo. Pero jugarlo y seguir su escena competitiva, cambió por completo mi percepción sobre los esports, ya no tanto como una actividad de nicho, sino como una creciente industria que poco a poco se ha abierto camino y que me ha dado una manera de seguirlo como si fuera cualquier actividad deportiva profesional.

Algo que yo repudiaba, pero ahora, puedo entender de mejor manera a quien se sienta por 3 horas a ver un partido de fútbol y vitorear por su equipo favorito, así como yo puedo estar una semana entera viendo de manera casual y activa The International, gritando y emocionándome cuando mi equipo preferido gana, o cuando cualquier otro hace una jugada simplemente increíble.

Para alguien con TDAH, los MOBA y no solo Dota, pueden ser una actividad que les genere ciertos refuerzos positivos, dándoles una actividad compleja para aprender y organizarse a mejorar; pero con el debido cuidado, ya que puede ser adictivo si no se tiene el suficiente autocontrol. Esto fue lo que me sucedió, pero por lo menos, tuve alguien que me guió sobre lo que estaba haciendo, pero de una manera más saludable y con el apoyo de ella.

Comentarios

kojy

kojy

Psicologo treintañero con TDAH, gusto por los RPG y repulsión a los MMO. Adicto al Ramen y esportologo (?) de cabecera para Dota. De niño instale el Atari de mi papá para jugar Fantasia