Reseña: Super Mario Odyssey
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Pura magia al estilo Nintendo.

Hay compañías que tienen un “algo”, que tienen “eso”. Empresas como Disney o como Nintendo, que parecen realmente tener una dosis casi infinita de magia bien resguardada en sus oficinas, la cual cada cierto tiempo esparcen en sus productos antes de regalárselos al mundo.

Porque eso precisamente es Super Mario Odyssey. Un regalo de Nintendo al mundo, a los jugadores. Una carta de amor sincero y puro, para que nunca olvidemos porque jugamos, o por qué es que lo debiéramos hacer. No lo hacemos por “moda”, porque “se vea bien” o “porque estoy aburrido”. Lo hacemos porque jugar es divertido y ya, y la más nueva aventura de Mario no deja nunca que nos olvidemos de ello de principio a fin.

¡Atrápalos a todos!

No, no vamos a atrapar pokémon. No, tampoco somos Kirby absorbiendo los poderes de los enemigos. Somos Mario y tenemos a un nuevo y gran aliado, una gorra llamada Cappy, quien cuenta con la habilidad única de permitirnos “capturar” a los enemigos, convirtiéndonos en ellos para utilizar sus poderes y así avanzar por los diferentes niveles de forma más sencilla.

Prácticamente podemos atrapar aquí todo personaje que se nos ocurra, desde Goombas hasta un gran dinosaurio, e incluso una piedra o un tanque. Hay enemigos contados que no podemos atrapar (un pequeño tache), pero son los menos. Lo mejor es tratar de atrapar todo y ponernos a experimentar de manera libre, al fin y al cabo aquí las muertes realmente no son tan relevantes como lo eran en generaciones pasadas.

Super Mario Odyssey es un súper compendio de todo lo que hemos vivido en los juegos en 2D y en 3D, potenciándolo a un nuevo nivel ofreciéndonos experiencias únicas en cada reino mientras intentamos hacernos con las -literalmente- centenas de Moon escondidas en el juego, unas más que otras.

En cuanto a la dificultad, lastimosamente al principio del juego no es tanta como los más experimentados podrían demandar, pero conforme se va avanzando en el mismo ésta va in crescendo, siendo lo complicado en serio si eres de los que aman recolectar cada objeto escondido en un juego.

Pero no sólo de los objetos coleccionables depende el replay value de esta aventura. No podemos dejar de lado que es posible disfrutar de esta odisea en compañía de un amigo, quien toma el papel de Cappy. Algo similar como sucedió lo que hemos visto en Super Mario 3D World, por ejemplo, aunque por supuesto con la habilidad única de nuestra nueva gorra. Y bueno, si te gusta demostrar que eres el mejor en cada oportunidad, Super Mario Odyssey cuenta con varios minijuegos, unos más divertidos que otros, los cuales cuentan con un ranking mundial. ¿Listo para intentar ser el mejor en ellos?

Aprovechando cada centímetro de Nintendo Switch

La plataforma no tiene ni un año que llegó al mercado, pero siendo la propia creadora de ella y tal como nos tiene acostumbrados, Nintendo es quien desde ya comienza a sacarle el máximo jugo posible.

Técnicamente hablando, el juego corre a 900p en la pantalla de un televisor y a 720p en modo portátil y tabletop. Traducido a lenguaje de uso común, Odyssey se ve bastante hermoso sin importar la configuración que desees probar.

En cuanto a los cuadros por segundo, el juego corre a 60fps en prácticamente todo momento, entregándonos un gameplay fluido y que difícilmente nos causará una muerte a causa de una ralentización. Ocasionalmente baja de fluidez, pero es realmente muy extraño que suceda y curiosamente, lo usual es que lo haga en alguna cinemática y no cuando estemos jugando en sí.

Una de las características más presumidas por la compañía en la presentación en vivo de la consola fue sin duda el HD Rumble, o “vibración en alta definición”. Hay títulos que ya han venido implementándola, unos de no tan buena manera (como NBA Playgrounds), otros sí aprovechándola bastante bien (como SteamWorld Dig 2), pero Super Mario Odyssey lo hace de manera magistral.

En cada nuevo reto por el que Mario atraviesa, cada caída, cada salto, cada que capturamos a un enemigo, en fin, cada avance que tenemos a lo largo de nuestra aventura trae implementado en él su respectiva dosis de HD Rumble. Al final del día, con este titulo Nintendo nos demuestra que bien aplicado, esta característica de su consola híbrida realmente contribuye a que la experiencia sea aún más inmersiva.

Y bueno, por supuesto que poder jugar en en casa y luego hacer el “switch” a modo portátil y continuar con la aventura se sigue sintiendo algo realmente mágico. No obstante, este tipo de juego es mejor jugarlo en una pantalla grande para apreciar cada detalle, y de detalles Nintendo sabe mucho.

Bowser continúa con su obsesión por Peach

“La mona, aunque lo vistan de seda, mona se queda” reza un viejo adagio. Este refrán popular le va perfecto a Super Mario Odyssey al menos hablando específicamente el tema de la historia. Y es que la trama de los juegos protagonizados por Mario nunca ha sido su mayor fuerte ni mucho menos. De hecho, es el mismo principio que hemos visto en distintos medios una y otra vez: el tipo malo secuestra a una damicela peligro y el héroe va en su rescate.

En esta nueva aventura del plomero favorito de todos, Bowser quiere casarse con Peach a la fuerza, siendo la misión de Mario rescatarla una vez más. No podemos pedirle “peras al olmo”, y aunque tiene sus toques interesantes la historia conforme vamos avanzando, el hilo conductor es el mismo de toda la vida y eso, creo yo, ya es hora de que cambie aunque sea un poco.

No pido una historia súper compleja con personajes llenos de claro-oscuros. Simplemente me gustaría, y quiero pensar varios estarán de acuerdo conmigo, un poco de variedad a la fórmula, más giros inesperados a lo largo de la historia.

Melodías ad hoc por doquier

Cada efecto y cada melodía están justo en su sitio, colocados donde deben de estar, entrando cuando se les requiere y saliendo cuando han cumplido con su encomienda.

Llegas al reino de Metro, y la música de fondo encaja perfecto. Vas al reino Perdido, y lo mismo. Recolectas una Moon mientras estás en tu versión de 8-bit, y suena como debería de hacerlo. Entras rápidamente en un pipe, y el sonido es distinto a si lo hicieras normal. Todo se escucha y va tan acorde, siempre bajo una armonía que gusta, pero que asusta. En serio, ¿cómo lo hacen? ¿Cuántas horas y cuánta experiencia hay detrás como para que todo sea simplemente tan perfecto?

No obstante, después de la historia, éste sin duda resulta el apartado más flojo que pude encontrar en Super Mario Odyssey. ¿Como? ¿Pero no dije que todo encaja de manera milimétrica? Pues sí, así fue. Los Naoto Kubo Asuka Hayazaki se unieron para una gran mancuerna, pero hizo falta “algo”.

Mi gran “pero” aquí, es que una vez terminado el viaje, la odisea, no son varias las melodías con las que me quedo para la posteridad. “Jump Up, Super Star”, es genial, pero termina por ser un garbanzo de a libra. Hoy día, aún recuerdo temas de Super Mario 64, de Super Mario Sunshine y otros juegos de la serie. Quizás en un futuro me deba tragar mis propias palabras, pero por ahora, no me veo añorando en unos 2 o 3 años canciones de tal o cual reino de Odyssey.

Lo siento, pero uno se pone así de exigente, rayando en lo ridículo cuando has jugado tantos “Marios” y realmente es una serie que te encanta.

Mario está más vivo que nunca

Muchos podrán decir qué Mario, tanto el personaje como la serie ya son cosa del pasado, que cada juego es un refrito apelando a la nostalgia. Pero Odyssey nos demuestra que no. Que Mario es como dicen por ahí, “como los buenos vinos”, y cada vez está mejor.

Y no sólo lo digo en un sentido metafórico, sino en uno más visual, e incluso más tangible gracias al ya mencionado HD Rumble. Pero centrándonos en lo que vemos en pantalla, ver a Mario moverse nunca fue más hermoso. El ícono de La Gran N nunca tuvo animaciones más fluidas. A manera de ejemplo, si Mario corre en línea directa lo hará “normal”, mientras que si lo hace en círculos acomodará su cuerpo inclinándolo con tal de ajustar su peso.

Mario baila, cae de sentón y por supuesto, baila como nunca antes.

Nintendo se supera una vez más

Es bien cómodo irse “a lo fácil” y calificar Super Mario Odyssey con puro 10, en verdad lo es. Tanta calidad y amor puesto en los detalles hace que casi cualquier jugador caiga perdidamente enamorado de esta obra maestra de Nintendo.

No obstante, como mencioné a lo largo de esta reseña tiene sus detalles aquí y allá que al menos yo, como fan de años de la marca, de la serie, del personaje y de los videojuegos en general, no quise dejar pasar. Porque si algo tiene que exigir un fan es la mejor calidad posible, y como periodista del medio aún más. Uno debiera tener el compromiso, de analizar siempre de forma meticulosa, aunque no sea la opinión popular, pero es nuestro trabajo.

Con mi gorra de fan y los ojos cerrados les digo que es un juego de 10 el cual todo mundo debe jugar. Un “must play“, una gran razón para comprar un Nintendo Switch si es que aún no lo tienen. Con mi gorra de periodista, de analista o como ustedes gusten clasificarme, les aseguro es un juego que en cada área donde debe brillar lo hace, y lo hace con un resplandor como muy pocos lo han hecho en toda la historia, y que a pesar de sus descuidos, es una joya que debes darte la oportunidad, el gusto de jugar.

Super Mario Odyssey es una de esas oportunidades que se presentan de vez en cuando que nos recuerdan que uno juega.

Título: Super Mario Odyssey

Desarrolla: Nintendo EPD

Publisher: Nintendo

Género: Plataformas

Plataformas: Nintendo Switch

Estreno: 27 de octubre del 2017

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Rigo Domínguez

Rigo Domínguez

Licenciado en Comunicación. Videojugador y aficionado al fútbol y la lucha libre de toda la vida.