Reseña: Mario + Rabbids Kingdom Battle Reseña: Mario + Rabbids Kingdom Battle
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Una bizarra combinación que nos da una experiencia realmente divertida.

Cuando 2017 aún estaba en pañales, a lo largo y ancho de la comunidad de internet se rumoraba que un crossover que reuniría a los desquiciados conejos de Ubisoft con los habitantes del Mushroom Kingdom se encontraba en desarrollo de manera exclusiva para Nintendo Switch.

En un comienzo todo parecía ser una mala broma, una ocurrencia de “alguien” y nada más. Sin embargo, conforme el rumor fue tomando fuerza, al grado de incluso contar ya con imágenes filtradas, el mundo comenzó a creer que de hecho se trataba de un proyecto real, y todo mundo temió por el resultado final que vaticinaba como mediocre, por decir lo menos.

Desde hace ya un tiempo sabemos que ese título lleva por nombre Mario + Rabbids Kingdom Battle, el cual desde hace unos días está en las consolas de los medios (y de uno que otro “afortunado”), y puedo confirmarles, señoras y señores, que se trata de una experiencia satisfactoriamente divertida.

Prepárate para la más grande invasión que el Mushroom Kingdom haya vivido

Está bien, quizás exageré un poco. Pero lo seguro, es que se trata de la más divertida de todas, como sólo los conejos de Ubisoft podían hacerlo.

La trama del juego es de hecho, ligeramente más elaborada de lo que uno podría haber esperado. Nuestra aventura comienza en el cuarto de un chico genio, quien ha inventado una herramienta capaz de mezclar el ADN de dos objetos combinando las cualidades de ambos en uno solo.

Tan pronto como vemos al joven abandonar su habitación nos quedamos solamente con su invento y con su robot asistente llamado Bee-Po, quien luego de unos segundos es testigo de la aparición de los rabbids, quienes rompiendo toda lógica aparecen en este mundo gracias a su lavadora-máquina del tiempo.

¿Lo siguiente? Conejos por doquier haciendo de las suyas gracias al invento del niño prodigio, quienes tras haber desatado un mini caos son teletransportados al Reino Champiñón, siendo el lugar donde se desarrolla este divertido caos, por supuesto a expensas de Mario y compañía.

Un juego de aspecto simple, pero de un complejo interior

Juzgar a un libro por su portada es algo que todos hemos hecho en nuestra vida. Y aunque seguro en varias ocasiones hemos acertado, en otras tantas también hemos fallado. ¿Adivina qué? Estamos precisamente ante la excepción a la regla.

Mario + Rabbids Kingdom Battle tiene a personajes tiernos e inocentes, pero a cambio a nos entrega un juego con una profundidad a la par de casi cualquier otro juego RPG de estrategia. El juego nos ofrece un total de 4 mundos, cada uno con varios “niveles” los cuales a su vez nos presentan varias batallas. Como podrías esperar, cada mundo tiene además un jefe final (y un subjefe), integrándose todo para darnos un total de alrededor de 20 horas de juego de calidad.

Las acciones se dividen en dos fases: la de exploración o de avance, y la de batalla. En la primera avanzamos por grandes mapas mientras vemos los desastres que están causando los rabbids en este mundo ajeno, además de poder accesar a varias áreas para ganarnos unas cuantas monedas extras o desbloquear nuevo armamento para nuestro escuadrón, el cual en un primer momento estará conformado por Mario, Rabbid Luigi y Rabbid Peach.

El juego cuenta con un sistema de progresión que me parece fantástico en varios sentidos. Por un lado, y quizás el más importante, tenemos la curva de aprendizaje. De la mano de Bee-Po, poco a poco iremos descubriendo nuestras distintas habilidades, recibiendo consejos para poder salir victoriosos en las batallas.

Siempre vamos de la mano con una dificultad de juego que va creciendo de manera orgánica, aunque eso sí, no tendremos que esperar mucho más allá del primer mundo para que los retos ante los que nos enfrentemos se comiencen a poner en verdad interesantes.

Si tu estilo es simplemente irte alegremente al ataque, piénsalo dos veces, pues a pesar de que puede funcionar en los primeros niveles, más adelante necesitarás echarle todo el coco posible para salir victorioso de las distintas batallas.

Otro aspecto que me parece buenísimo es que en todo momento vamos desbloqueando elementos nuevos. Nuevas armas, posibilidad de usar los amiibo (cualquier figura de Mario, Luigi, Peach y Yoshi), darle la bienvenida al equipo a más personajes, retos adicionales al modo de historia, jugar de manera cooperativa y más.

En todo momento estamos desbloqueando algo, dándonos una sensación de novedad, una recompensa a todos y cada uno de nuestros esfuerzos hechos a lo largo del modo campaña hace que cada victoria se disfrute más, teniendo una recompensa casi inmediata mientras vamos avanzando en la historia.

Otro “detallito”, es que aunque aumentamos de nivel de manera automática tras cada batalla con resultados favorables, las verdaderas mejoras debemos de hacerlas de forma manual. Esto se hace visitando el Battle HQ, donde podemos intercambiar las power orbs que hayamos recolectado para incrementar nuestras habilidades.

Así se libra la batalla por el Mushroom Kingdom

Dejando de lado el “empaque”, el juego en sí es un RPG de estrategia puro y duro. En nuestro turno podemos avanzar, atacar y activar alguna habilidad especial. Enseguida, llega el turno del rival de hacer lo propio. Pero hay muchísimo más.

Al movernos, es posible atacar a nuestros contrincantes cometiendo una barrida sobre ellos (digna de una tarjeta roja en un partido de fútbol), e incluso utilizar a un compañero como “trampolín” para poder recorrer una distancia mucho mayor. Así mismo, mientras se desarrolla el turno del rival nosotros también podemos atacar gracias a las habilidades especiales (aplicables cada dos turnos), como la de Mario de ejecutar un ataque cuando un enemigo se desplaza. Por cierto, palomita para quien decidió incorporar la posibilidad de adelantar el turno del contrario.

Algunos escenarios además cuentan con “trampas”, como destructivos remolinos de arena o implacables ventiscas. Otro punto a considerar es que, si atacamos desde un nivel superior, realizaremos un mayor daño. En fin, las variantes de juego hacen que difícilmente exista una partida idéntica.

Los objetivos de las batallas son básicamente cuatro: acabar con todos los enemigos sobre el campo; terminar con “n” cantidad de oponentes, los cuales por cierto no paran de aparecer; llevar a un personaje desde el punto “A” hasta el punto “B”; terminar con el minijefe o el jefe, cada uno con sus propias fortalezas y debilidades que los distinguen del resto.

Cuatro variantes pueden sonar a poco, pero realmente bastan para tener una experiencia que se disfruta de principio a fin gracias a un buen equilibrio en términos generales.

Y para quienes desean disfrutar del juego en compañía, este crossover nos da la posibilidad de unirnos a un amigo para pasar un total de 5 “mini campañas”, situadas en los mismos mapas de la campaña para un jugador, pero ofreciendo distintos retos.

Detalles, coleccionables y extras

Si en algo se sacaron un rotundo 10 la gente de Ubisoft Milan y Ubisoft Paris, eso es en la atención puesta en absolutamente todos los detalles.

Como ya se comentó previamente, la historia nos plantea que son los rabbids quienes invaden el mundo donde Mario y compañía viven, y eso se nota en cada instante. Mientras avanzamos por los mapas del juego en busca de la siguiente batalla, bien vale la pena que observemos el escenario para ser testigos de cómo los conejos locos hacen de las suyas por doquier.

En ese sentido, hay momentos en los que el icono de una lupa aparece en pantalla, el cual nos indica que es momento de detenernos un poco, atenderlo y prepararnos para presenciar una escena que, en el peor de los casos, nos sacará al menos una sonrisa.

Desde luego no se puede pasar por alto el propio inicio del juego, donde escuchamos al chico responsable del invento que desató el caos tarareando la clásica melodía de Super Mario Bros. Incluso, la máscara de “Spawny”, el pequeño conejo que actúa como manzana de la discordia es un homenaje a Laputa: The Castle in the Sky del reconocido estudio de animación Ghibli.

Elementos de la serie de Mario como las monedas rojas y las azules están también presentes, esto mientras estamos en fase de exploración. Todo esto hace que los fans de Mario se sientan como en casa en todo momento. Una casa invadida, claro está.

Por cierto, en la fase de exploración no sólo podemos recolectar monedas, sino también diversos objetos coleccionables como tarjetas de tarot, melodías, figuras en 3D así como arte del juego, material que podrás ver en todo momento en el “museo”

Otro extra bastante interesante son los retos adicionales. En total son 10 los disponibles en cada mundo. En estas nuevas batallas revisitamos escenarios que ya hemos pasado, pero ahora con nuevos objetivos que nos ayudan a incrementar nuestra cantidad de monedas y a que nuestros personajes vayan ganando más experiencia, indispensable para la segunda mitad del juego. Hablando de revisitar, para los perfeccionistas también contamos con la opción de volver a escenarios del modo campaña para mejorar nuestros récords.

La incorporación del modo fácil es más que bienvenida, ya que gracias a él será mucho más fácil que sean más quienes puedan disfrutar del juego sin sentirse frustrados por no seguir avanzando.

Los negritos en el arroz de Ubisoft

Mario + Rabbids Kindom Battle no es un juego perfecto, pues tiene algunos puntos negativos que, por más risas que nos haya sacado no podemos pasar por alto.

Uno de los más notorios son las ralentizaciones (como otros del género, como XCOM 2), las cuales se presentan sobretodo en situaciones donde vemos múltiples movimientos en pantalla que involucran ataques especiales. Desde luego al hablar de un juego de estrategia no es una algo que afecte el gameplay como tal ni sea clave para determinar al ganador de una batalla, como sí lo es en títulos de géneros como el de peleas y los shooters, pero no debería suceder.

La cámara también tiene sus fallos esporádicos. En oportunidades realmente contadas, una vez que realizamos un ataque en slow motion la cámara puede llegar a “atravesar” una pared del campo de batalla y quedarse ahí atrapada dejándonos viendo nada más sino bloques apilados hasta que la secuencia termina, regresando a la normalidad inmediatamente después.

Otro punto donde el juego no parece lo suficientemente pulido es en la fase de exploración. Hay ocasiones donde debemos resolver puzzles, ya sea para avanzar en el mapa y llegar a la siguiente batalla o en alguna fase extra para coleccionar monedas azules. Aquí, en reiteradas oportunidades el juego no se siente tan preciso, dejando que te “vayas de largo” queriendo mover un bloque, o que simplemente lo muevas para el lugar que no querías.

Quizás el más negativo de todos los puntos es la “forzada rejugabilidad”, esto a causa de las costosas armas. Y es que es necesario revisitar mundos anteriores para poder ingresar a áreas que antes no podíamos y así poder estar más preparados para las batallas más complicadas, sobre todo porque el armamento es un tanto costoso para los fondos que seguramente tienes. La vida real, pues.

Ampliamente recomendable para –casi- todos

Siendo parte de los juegos rpg de estrategia, Mario + Rabbids Kingdom Battle es un muy buen exponente. Por lo mismo, no se trata de un título que pudiera recomendar con los ojos cerrados para todos, sobre todo pensando en aquellos que no disfrutan de juegos con un ritmo “pausado”, donde los ataques se presentan por turnos. Y menos claro si no simpatizas con Mario y sus amigos.

No obstante, sin duda se trata de un muy buen comienzo para cualquiera que sienta curiosidad por conocer este género no tan popular, ya que se trata de una propuesta única y divertida que funciona en todo momento. Sin duda alguna, gracias a Mario + Rabbids Kingdom Battle, hoy el catálogo de Switch es aún más fuerte.

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Rigo Domínguez

Rigo Domínguez

Licenciado en Comunicación. Videojugador y aficionado al fútbol y la lucha libre de toda la vida.