Preciado Plástico – El Dilema del Coleccionismo en México Preciado Plástico – El Dilema del Coleccionismo en México
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Hay momentos en que las cosas de niños se vuelven dolores de cabeza.

Cuando empecé a escribir sobre videojuegos, por ahí de 1998, las únicas fuentes de información que tenía a la mano –aparte de mi propia experiencia- eran un par de revistas americanas (GamePro y Electronic Gaming Monthly), así como un programa de televisión que veía por cable y nada más. Esto no impidió que dejara atrás mi intención de formarme e informar en todo aquello que tuviera que ver con el entretenimiento interactivo, sino al contrario, esa fue una de las principales razones por las cuales entré al medio y me mantengo hasta el día de hoy.

En una época donde el Internet no era tan accesible como ahora y aun teniéndolo, la información que existía en él no era tan fácil de encontrar, el primer y más maravilloso obstáculo que enfrenté no fue la tecnología o el idioma, sino la actitud de la reducidísima comunidad gamer mexicana.

“los gamers mexicanos eran un grupo excluyente que te trataba de manera despectiva”

Buscando participar en los contados foros y páginas que existían en aquella época, me encontré con un grupo que en lugar de ayudar a predicar que los videojuegos no eran juguetes, que los jugadores no son chamacos pendejos y antisociales o que nada que tuviera que ver con nuestro entretenimiento favorito estaba relacionado directamente con la violencia (o con Satán), los gamers mexicanos eran una bola de mamones un grupo excluyente, que te trataba de manera despectiva y donde eras objeto de burla por cosas que a ellos les parecían básicas como no haber jugado Chrono Trigger, no saber lo que era la PC Engine o atreverte a decir que preferías una consola por encima de otra… por poner algunos ejemplos.

Claro, esta situación no ha cambiado mucho con esa generación y algunos que llegaron a idolatrarlos pero, afortunadamente, quienes entramos al medio de los videojuegos en México y no nos dejamos disuadir por aquellas actitudes (que por años plagó los incipientes medios de videojuegos del país que no tenían nada que ver directamente con Club Nintendo, como lo fueron en sus inicios las versiones impresas de Atomix y PlayFAN), logramos crear una plataforma que dejó atrás la excluyente idea de hacer las cosas “de gamers para gamers y aprendió que la mejor forma de crecer no sólo es hacerse mejor en el tema, sino también en guiar a los iniciados para que también puedan disfrutar la experiencia interactiva de la mejor forma posible.

Créanlo o no, esta situación ayudó en mucho al crecimiento de mercado y sobretodo, del interés de la gente para ver el videojuego más allá de ser un pasatiempo “infantil” o un objeto de consumo más en nuestro país; una lección que dejó sus huellas en la historia de este medio y de la que al parecer otros -como el de los cómics y el manga- hasta ahora están aprendiendo… a diferencia del anime, porque éstos apenas y comprenden que la piratería es un crimen pero bueno, esa es otra historia.

hay demasiados adultos dispuestos a gastar miles de pesos en la figura de su personaje favorito”

“Desafortunadamente, un nuevo mercado está emergiendo en nuestro país y lamento informar que mi primera experiencia con él y con sus “conocedores” me regresó 15 años atrás a mi primer encuentro con la comunidad gamer mexicana. El mundo del Coleccionismo, que ya tiene muchísimo tiempo de existir en la región, pero que nadie le dio importancia hasta que la animación japonesa y las películas de Marvel revelaron que hay demasiados adultos allá afuera dispuestos a gastar miles de pesos en la figura de su personaje favorito, y que ha comenzado a convertirse de manera MUY paulatina en otra plataforma más de interés, entretenimiento y codicia mucho más allá de los lugares comunes a los que el consumidor regular lo tiene ubicado como podrían ser la licencia de Star Wars o la serie/caricatura del momento.

Cientos de canales de YouTube, páginas de Facebook y sitios especializados han nacido en los últimos cinco años para hablar no sólo de los juguetes de la infancia de muchos, sino también de los nuevos, los que vienen, los que hay, lo que cada uno cuesta y lo que tendrás que hacer para obtenerlos; idealizando las grandes colecciones, señalando como héroes a sus acaparadores y ubicando como meca el museo o la tienda donde uno puede admirar los muñecos y maquinitas que hace 30 años aventaste por las escaleras para ver si volaban, o que se lanzaron hace dos meses en una edición tan limitada que los pocos que hay cuestan una fortuna y en la que más de uno está considerando invertir.  Digo, tener una réplica a tamaño real de R2-D2 cuesta más de $150,000 pesos y no te sirve de nada, pero que chingón se vería junto al resto de tus figuritas de La Guerra de las Galaxias, ¿no?

“las figuras de POP Funko pasaron de ser la bonita curiosidad a una plaga interminable”

Ahora, la situación que quiero comentarles no sólo tiene que irse a los extremos en ese sentido. Todos hemos visto como en escasos cinco años las figuras POP de Funko pasaron de ser la bonita curiosidad menor que encontrabas en uno que otro tianguis de la Ciudad de México a convertirse en una plaga interminable que hayas en toda tienda departamental, bazar, mercado, tianguis, galería, supermercado, almacén y puesto ambulante, y todo esto se debe en mucho gracias al mentado coleccionismo que mencioné anteriormente y que en México está tan mal llevado, que la gente no sólo compra sin saber, sino que los vendedores también mueven la mercancía sin tener idea de que lo están ofreciendo… pero si pueden verte la cara, lo harán, y más de uno caerá en su trampa por lo mismo.

Gracias a que en México no han comenzado a generarse medios genuinamente especializados en el Coleccionismo como tal, y los contados no saben promocionarse correctamente o de plano les hacen más caso fuera del país que en su propio territorio (como siempre), la poca gente que se acerca a informarse de algo en las comunidades existentes que hay en la redes sociales han sido recibidas de la misma forma en como fueron recibidos los gamers imberbes hace más de una década. Despreciados y negados por una mafia que se siente moralmente superior porque conoce las características especiales de un modelo, marca, estilo o creador (entre muchas tantas cosas), y que en lugar de explicar a los nuevos sobre esto para ayudarlos en su búsqueda y obtener más información, limitan la experiencia y alienan a los nuevos, haciendo que la idea de coleccionar algo no sólo sea incómoda, sino también humillante.

Hace unos meses hablaba de la importancia de la cultura como un elemento importante para hacer crecer un mercado, bueno, pues esto también es importante en otros medios como lo es ahora el coleccionismo, pero cuando te enfrentas a una comunidad que en lugar de compartirla te la quita y se burla de ti por no tenerla, obviamente la persona común acabará viendo esta afición como algo torpe e infantil, que no vale la pena el esfuerzo más allá de verlo de lejos, como una curiosidad menor.

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José M. Saucedo

José M. Saucedo

Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.