Mente Pequeña – Cuando Dejas el Criterio a la Televisión Mente Pequeña – Cuando Dejas el Criterio a la Televisión
Share the post "Mente Pequeña – Cuando Dejas el Criterio a la Televisión" FacebookGoogle+TwitterEmail El eterno problema de lo que se ve en los... Mente Pequeña – Cuando Dejas el Criterio a la Televisión

El eterno problema de lo que se ve en los medios no es de ellos, sino de quien los ve.

Hace unos años, cuando Warner México estrenó discretamente la segunda parte de The Dark Knight Returns en DVD y Blu-Ray, algún gerente ingenuo del Sanborn’s Satélite decidió poner la película en todas las pantallas del departamento de Tecnología y Electrónica para llamar la atención o nomás para variarle a los terribles videos que usan diariamente para engañar a la gente con que los nuevos televisores son de imagen casi perfecta. En fin, en cuestión de minutos se reunieron frente a las pantallas un grupo de niños, a quienes sus madres seguro dejaron ahí en lo que irresponsablemente iban a hacer otras cosas en la tienda, y detrás del grupo, unos jóvenes mucho más grandes no sólo comentaban la animación, sino que reían porque pensaban que ninguno de esos debería estar viendo la cinta.

Esta escena hubiera terminado con la película, como en muchísimos otros casos en nuestro país y alrededor del mundo, de no ser porque una señora notó que en la pantalla estaba una caricatura donde una mujer que no tenía más que un pantalón y dos suásticas cubriéndole los pezones estaba disparando en contra de una viejecita. Si usted como yo, conoce el material de origen, sabe que la mujer es una líder criminal, que la viejecita es el hombre murciélago utilizando un disfraz y que al final todo va a ser resuelto por una ráfaga de viento que mucho después nos enteraremos que era Superman. Esto lo sabemos usted y yo pero, ¿y los niños viendo la película? ¿Qué habrán pensado? ¿Con qué ideas se habrán quedado? Especialmente si consideramos que las personas encargadas de cuidarlos prefirieron dejarlos ahí solos y me resulta muy difícil creer que ellas mismas buscarán explicarles a los pequeños lo que estaba pasando.

Cómo ya se imaginarán, la mujer armó una alharaca que acabó con unas madres recogiendo a sus hijos, un gerente disculpándose con la señora y quien se metió al chisme, y los jóvenes criticando a la vieja de ridícula y exagerada mientras regresaban a las pantalla los videos de flores bonitas, acercamientos casi pornográficos a gotas de agua y paisajes urbanos que comúnmente se ven en las tiendas departamentales.

¿Cuál fue el problema aquí? Obviamente señalar a las personas que dejaron solos a los niños frente a la televisión es el más obvio, pero no por eso podemos ignorar el hecho de que el gerente de la tienda no consideró o se detuvo a conocer el contenido de la cinta al exhibirla públicamente, el hecho de que la propia película (como muchas otras animaciones “maduras” de Warner) están empaquetadas y clasificadas como “infantiles” por el simple hecho de ser caricaturas, que los jóvenes que sí conocían lo que estaba mostrándose no hicieron nada al respecto y, para acabar, el hecho de que todo el mundo no bajó de “ridícula”, “amargada” o “molesta” a quien decidió levantar su voz.

Cómo ya lo comenté, situaciones como ésta son muy comunes en el mundo, y no es hasta que se ven las consecuencias de consumir un medio sin pensar que la gente considera hacer algo al respecto. Apenas este 2018 la Unión Americana se enfrenta a una moda donde jóvenes y adolescentes “comen” pastillas de detergente para hacerse famosos en redes sociales. Detrás de las críticas y de quienes señalan que esto se hace nomás para llamar la atención y obtener likes, para una generación queda por sentado la idea de que comer detergente puede ser fatal y por ello quienes no acepten este hecho merecen lo que les ocurra. ¿Es esto cierto?

¿Alguno de ustedes se ha detenido a explicarle a un pequeño que el detergente es tóxico? ¿A definir ese término antes de usarlo? Si una generación no lo ha hecho con su descendencia, ¿cómo esperan que tengan el criterio para distinguirlo? Esta situación, tan estúpidamente común y lógica para muchos quienes están leyendo esto, no lo es para la mayoría; esa misma que después se quejará de que la autoridad no hace nada cuando las situaciones se salen de control.

Este punto y el análisis que debería hacerse de él es demasiado grande, quizá, para encerrarlo en una sola columna de opinión pero, lo que me originó esta reflexión fue el avance promocional de una animación titulada Marcianos Vs. Mexicanos, producción mexicana retacada de artistas conocidos que desde ahora busca ser la nueva moda del cine nacional “para toda la familia”.

De acuerdo con el trailer, los marcianos deciden acabar con la raza humana y todos los países caen ante el poder extraterrestre a excepción de México porqué… pues… son mexicanos, y por ello la gente del país es vulgar, grosera, ignorante, abusiva y mal intencionada, robándole a los alienígenas las naves para después venderlas en el mercado gris, comportándose de manera ridícula y corriente ante las situaciones de seriedad o peligro y claro, depender del gobierno norteamericano para hacer algo “de provecho”.

 

Sí, entiendo que sea una comedia y de hecho, si consideramos al equipo detrás del filme, el pésimo trabajo de animación y propuesta no me extraña en lo más mínimo, pero en verdad, en este momento y ante la situación que vive el país, ¿tenemos que soplarnos otra película más que celebre la mediocridad y los rasgos más deplorables de la sociedad mexicana como si fueran un logro? ¿Realmente es gracioso humillarnos nosotros mismos de esta manera? ¿Qué tan deteriorada e ignorante debe estar la imagen que se tiene de México como para identificarse con esta cinta?

Ante mi queja sobre esta cinta ya comenzaron a señalarme de exagerado, amargado y ridículo, mientras yo pienso qué pasará cuando padres de familia en todo el país dejen a sus hijos viendo la película, sin supervisión o educación, y después se sorprendan de que los niños hagan o celebren lo que ven en ella porque “es gracioso” y “los demás lo hacen”.

Comentarios

José M. Saucedo

José M. Saucedo

Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.