Martes de MCU: Doctor Strange Martes de MCU: Doctor Strange
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Una película como el MCU no nos había mostrado.

This isn’t medicine anymore.

Hasta hoy, casi todo lo que hemos visto en el repertorio de héroes del Marvel Cinematic Universe tiene un común denominador: todos ellos entienden y dominan el mundo natural en el que viven. Así, por ejemplo, Stark, Banner y Pym (y de cierto modo, Parker) crean artefactos, armaduras, armas y otros artilugios utilizando su gran inteligencia para poder enfrentar los distintos obstáculos que tienen frente a sí. Por otro lado, Rogers, Thor, T’Challa y, también de cierto modo, Banner, podrían no ser los más brillantes pero entienden este mundo en el que viven y lo dominan también utilizando su fuerza y gran agilidad. Y luego están los Guardianes de la Galaxia, quienes no solo dominan los soundtracks sino que entienden qué es trabajar en equipo.

De esta forma, se ve claramente que todos aquellos entienden y mantienen las leyes naturales. Pero ¿qué pasaría si alguien entiende estas mismas leyes y, más aún, aprende cómo doblarlas a su antojo? La premisa de Doctor Strange es precisamente esta y justo es el motivo del por qué la décimo cuarta película del universo es la más distinta a toda las demás: mientras el resto de los Vengadores están ocupados lidiando con amenazas de esta dimensión, Stephen Strange y sus colegas lidian con el resto de las dimensiones que los demás héroes no pueden siquiera ver, mucho menos detener.

Y como tal, es de esperar que el guión de Doctor Strange también sea uno de los menos comunes dentro del MCU. Si bien Stephen Strange tiene ciertas similitudes con otros personajes de este universo (siendo Tony Stark el primero que viene a la mente de casi todos) también es cierto esta película puede entenderse de tantas formas como dimensiones dicen en ella que existen. Y en este entendimiento, surge un elemento que es siempre presente y sin embargo, incontrolable para el resto de nuestros héroes favoritos: el tiempo.

Este factor es uno que no se puede ver en el resto de las películas estrenadas hasta ahora de parte de Marvel Studios y es una de las características que hacen de Doctor Strange una de las más destacadas entre el resto. Y qué mejor pretexto para esconder ahí una de las Gemas del Infinito en el Ojo de Agamotto: la Gema del Tiempo, evidentemente.

Desde el inicio vemos que todo gira al rededor del tiempo: no hay tiempo para salvar un paciente, la muy vistosa colección de relojes de Stephen Strange, lo que él mismo ha invertido en tratar de recuperar sus manos. Incluso Kaecilius lo señala como el verdadero enemigo a vencer y forma parte de la última gran lección que The Ancient One le enseña a nuestro héroe místico.

En este mundo en el que vivimos hay pocas cosas en que todos estamos de acuerdo y una de ellas es que el tiempo es el recurso más preciado que tenemos dado que no existe forma (hasta el momento) de crear más: Death is what gives life meaning. To know your days are numbered. Your time is short. (La muerte es lo que le da a la vida sentido. Saber que tus días están contados. Tu tiempo es poco) Entender esto es lo que abrió la puerta a Stephen Strange para llegar a convertirse en el siguiente Hechicero Supremo de la Tierra y para que nosotros tengamos una alternativa más contra Thanos ahora que comience la Guerra del Infinito.

Comprendiendo esto y dándose cuenta que es necesario hacer sacrificios para servir a un bien común, Strange logra dominar el tiempo y así hacer de su vida algo más que un neurocirujano de fama internacional con relojes, coches deportivos y discursos. Y ustedes ¿cómo dominan al tiempo? ¿Ya están haciendo algo para servir al bien común o viven sus vidas al máximo? ¿O todavía creen que pueden controlar su entorno, forzándolo a ser como ustedes dicen debe ser?

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Ricardo Fernández