Especial: La olvidada era de las rentas de videojuegos Especial: La olvidada era de las rentas de videojuegos
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Cuando el único aliado para evitar los juegos malos, era pagar poco por un rato de ellos.

Es muy probable que, si tuvieron su infancia en los noventa, reconozcan esa gloriosa época en donde no era necesario comprar juegos para disfrutarlos; podían ir a su Videocentro, Blockbuster o “películas charito” y rentar por mucho menos de la mitad del precio un videojuego. Esto servía no solo para pasar el fin de semana, sino para probar el título de manera prolongada y ver si valía la pena o no.

En la prehistoria, existían unos papiros engrapados plagados de colores y letras que contenían información de los videojuegos por venir. Uno podía estar leyendo reportes de juegos que aún no salían, ver imágenes y limpiarse al mismo tiempo la baba al ver que habría un Mega Man nuevo para el Super Nintendo.

Pero nada garantizaba que el estar ahorrando dinero de cumpleaños, domingos y uno que otro trabajito con algún familiar, terminara en un juego de calidad. Mega Man X fue un volado, pues era el primer título del robot azul de Capcom para el Super Nintendo y solamente teníamos los juegos del NES como referencia, porque confiábamos ciegamente en que el juego estaría bueno.

Tan bueno, que X quería salirse de la caja para jugarlo. Imagen por http://retrovolve.com/an-illustrated-history-of-mega-man-box-art/

¿Pero qué pasaba cuando el nombre era lo único que teníamos?

Durante los 90, era casi un hecho que cualquier juego que tuviera a Mario en la portada era diversión garantizada, poco sabíamos que al ver en nuestro centro de rentas un par de juegos llamados Mario is Missing y Mario’s Time Machine, nos toparíamos con una enorme decepción.

Si cierran esta pestaña y googlean cualquiera de estos juegos, sabrán que ambos fueron títulos educacionales creados por The Software Toolworks para MS-DOS, el primero para enseñar geografía y el segundo historia. De saberlo, ni siquiera harían el menor intento de comprarlos, a lo mucho, les daría curiosidad y verían un video en YouTube.

A un niño en 1994 con su mochila de Teenage Mutant Ninja Turtles, gorra al revés, playera de Dragon Ball y refresco Orange Crush en bolsita, lo primero que pasaría por su cabeza sería: “¡Ay cabrón! ¿Cómo que Mario tiene una máquina del tiempo? ¡Radical!”.

La cosa se complicaba cuando llegaban los niños con gorras giratorias comiendo cereal al local. 

Esto seguido de una decepción y confusión al llegar a casa a poner el juego, pensando que Mario viajaría al futuro a combatir robots, solo para obtener un juego extraño donde había que leer textos de ciertos personajes históricos y dejar objetos en ciertos lugares de las épocas.

El niño que lo compró, se jodió; no tiene otra manera de recuperar sus $600 pesos de 1994 para comprar otro juego, no había de otra más que jugarlo y agarrarle el gusto, o utilizarlo como moneda de cambio para que el vecino le preste su Donkey Kong Country.

El niño que lo rentó, desembolsó unos $40-60 pesos para tenerlo solo por tres o cuatro días, pensando a la segunda hora de juego, que su peor error de ese fin de semana fue no agarrar Donkey Kong Country que tenía poco de haber salido y de milagro no lo habían rentado.

Como la internet ni siquiera era un concepto en la era del NES, no había manera de saber si el juego que tenía a un tipo vestido de azul con amarillo y unas aparentes ganas de ir al baño, iba a estar bueno, o iba a ser tan aburrido que requería de shots de espresso para jugarlo sin dormir.

La fealdad de la portada fue inversamente proporcional a lo bueno que estaba.

La época del NES, estaba plagada de títulos difíciles a propósito, ya sea porque las mecánicas de juego no estaban lo suficientemente refinadas, o bien, algunas escenas estaban diseñadas específicamente para hacerte perder. Esto era frustrante, pues uno podía haber ahorrado dinero de cumpleaños y navidad para comprar Teenage Mutant Ninja Turtles para NES, y tener que ahorrar más dinero para comprar una tele nueva, después de aventar el control en el nivel de agua.

Esto era un gran problema, pues a veces uno creía que por tener el Nintendo Seal of Approval ya era una garantía de calidad y diversión sin igual, solo para tener un título programado de manera muy pobre, difícil y muy poco divertido.

Las rentas eran el arma más fuerte para escoger buenos juegos para comprar y poseer por siempre, evitando esas pilas de títulos malos y tediosos disfrazados en una franquicia o película buena, como Back To The Future para el NES o Robocop Versus Terminator para el SNES.

Fuimos muy, muy ingenuos… pero la caja estaba genial.

A veces no era ni siquiera necesario comprarlos, pero servían para irse creando un criterio más amplio de los videojuegos, aprendiendo a discernir de entre uno que valía la pena y otro que merecía irse directo a la basura. O bien, enamorarse de una serie de títulos y buscar ahorrar lo posible para comprar la secuela.

En casos más específicos, servían para saber si uno podía enamorarse de un género, o simplemente dejarlo pasar, no dudo haya habido muchos que les recomendaron jugar algún RPG, solo para darse cuenta que no estaban en una sintonía para jugar un título con mucho texto e invertirle muchas horas de juego.

Actualmente el desarrollo de videojuegos pasó de ser una actividad limitada a una industria que genera millones de dólares en venta anuales. Por lo que, al haber una mayor cantidad de títulos en desarrollo por año, la posibilidad de toparse con un juego malo incrementa. Sea un título indie o AAA, la posibilidad de toparse con un título con bugs y/o aburrido, sigue siendo latente.

$60 dólares. Las pesadillas vienen gratis.

Pero ahora, es más sencillo elegir un juego, ya que hay reseñas, foros y demos; esto ayuda a cualquiera a decidir si invertir su dinero en un título nuevo y desconocido. Además de esto, están los diversos streams y let’s play que se han vuelto muy populares en los últimos años, brindando gameplay real y una opinión al momento de lo que sucede, perfecto para decidir si es algo que a uno le interesa.

The Order: 1886 es un muy buen ejemplo de ello, aunque es un juego “pasable”, no justifica sus $60 dólares de precio, pues la campaña dura menos de seis horas, dejando un muy obvio cliffhanger para una secuela. Gracias a las reseñas de muchos sitios, comentarios en redes sociales y Streamers, fue más sencillo para varios alejarse del título.

En lo personal, compré el juego por $5 dólares en una de tantas ventas de la PSN Store, a ese precio, se me hizo un juego entretenido, con una historia interesante que le pudieron sacar mucho más provecho. De haber pagado $60 dólares, muy probablemente hubiera sentido que me tomaron el pelo por la duración, aunque ese es debate para otro día.

Comprarlo a $5 dólares fue como haber rentado el juego y quedármelo por siempre, sabiendo que, si hay una secuela, primero esperaría a ver reseñas antes de ir ciegamente por él. Esta es otra ventaja de la época, las rebajas digitales de títulos, a veces vale la pena esperar unos meses para comprar un título con $20 dólares de rebaja.

Bigotes victorianos en una epoca Steampunk cazando hombres lobo. Nos tomaron el pelo bien bonito.

Eso mismo sucedía antes, rentabas algo a un precio menor, lo terminabas y te olvidabas de él, pero si te gustó mucho, o lo rentabas de nuevo terminabas por comprarlo.

Desde que cerraron las cadenas de renta y venta de películas como Videocentro y Blockbuster, la cultura de la renta de videojuegos ha quedado en el olvido, volviéndose casi imposible rentar alguno por un tiempo determinado. Lo más parecido, sería PlayStation Now, un servicio de streaming de Sony para títulos de consolas previas que no son compatibles con él PS4 o EA Game Access o Xbox Game Pass, pero no es igual.

La era de las rentas ha terminado y muy probablemente no vuelva, pero los que pudimos disfrutarla, de seguro no olvidaremos ese sentimiento de salir temprano de la escuela un viernes, para rentar un juego que no teníamos el dinero para comprar, pasando un entretenido fin de semana, jugando “a carreras” algún título que queríamos. Mejor cuando había 2X1 y era un fin de semana largo.

Aunque las rentas ya forman parte del pasado y solo son recuerdos de una época inolvidable para los que nos tocó vivirla en los ochenta y noventa, no quiere decir que en la actualidad no haya maneras más accesibles para adquirir juegos a bajo costo, o bien, probarlos por un tiempo determinado para decidir si comprarlos o no.

Las rebajas en las tiendas digitales de varias plataformas son el principal aliado a la hora de obtener títulos buenos a un bajo costo, especialmente cuando tiene ofertas por temporadas especiales. Steam es uno de los que más resaltan en la actualidad, ya que, al hacer la conversión directa a peso mexicano, varios títulos terminan saliendo más baratos que al comprarlos en alguna otra plataforma.

Solo tomen de ejemplo Cuphead; en la tienda de Steam lo pueden encontrar a un precio cómodo de $179.99 pesos mexicanos, mientras que en la tienda de Microsoft esta casí al doble en $349 pesos mexicanos. Más caro, pero con la ventaja de que es parte del programa Xbox Play Anywhere por lo que puede jugarse tanto en Xbox One o en PC.

Cuphead

Lo que tiene de bonito lo tiene de difícil.

Otro beneficio de la época actual, es las toneladas de información al respecto de los juegos, no importa que tan oscuro y extraño sea, siempre puede encontrarse reviews, análisis o hasta gameplays.

Mucha gente rechaza tanto a los Streamers y Youtubers como a su audiencia, pero este cambio en el medio ha servido para que jugadores nuevos y viejos se familiaricen con títulos de diferentes épocas y géneros, sin tener que gastar un solo peso en él. En ocasiones ni si quiera necesitan jugarlo, solo encontrar a su personalidad predilecta y seguir su travesía de inicio a fin, que es parecido a cuando el hermano pequeño no podía jugar, sentándose a ver como el mayor terminaba Super Mario World.

Y esa, es una de tantas partes de crecer con el gusto de los videojuegos, el constante cambio del medio y las cosas que en un momento fueron relevantes, ahora pueden ser obsoletas y haber nuevas opciones. Pero eso no evita que recordemos esa época de antaño y tengamos anécdotas memorables para compartir, como algunas de las siguientes de algunos del equipo de Gamer Style.

Carlos Miranda comparte como de un pequeño error, descubrió un juego que nunca hubiese pensado estaba tan bueno:

“Muchas veces en los Blockbuster podías encontrar esas joyas infravaloradas en los videojuegos. Me pasó con el caso de Spiderman Shattered Dimensions, que a mi gusto es uno de los juegos menos valorados de superhéroes en la historia. Tuve la oportunidad de llegar a jugarlo por un error en la renta.

En ese tiempo mi hermano quería rentar Call of Duty: Black Ops, pero por no fijarse y por el relajo que luego tenían en las tiendas, el juego que estaba atrás de la portada era el de Spidey y no el Black Ops.

Al final, como el cajero tenía una fila esperando, no nos mencionó el juego y pagamos para ir a casa a jugar; ¿cuál fue la sorpresa? que al llegar vimos este título, y ante el enojo de mi hermano, yo decidí jugarlo, y casi rentarlo durante algunas semanas porque era difícil encontrarlo a la venta en formato físico,  y no tenía tanto dinero para adquirirlo.

Un gran título, con una buena historia y sobre todo con muchos detalles de cómics y series que no había visto en otros juegos de superhéroes. Años después termine por comprarlo en semi nuevos en esa sucursal.”

¿Que puede ser mejor que cuatro Spiderman?

A nuestra compañera Laura Alcántara no le tocó vivir de lleno la época de las rentas, pero eso no evito que ella encontrará una nueva amistad y jugar un título de su interés, utilizando algo tan sencillo como un libro:

“Mi historia empezó en la primavera de 1980 jajaja nah.

Me empecé a llevar bien con los chavos de Game Planet que queda cerca de mi casa. He ido a saludarlos y con ellos compro mis juegos preferidos, pero la lana no siempre alcanza para comprar lo que quiero.

Conversando con uno de ellos, comenzamos a hablar de libros y me platicó de uno que siempre ha querido leer, pero no ha comprado, como yo lo tenía y él me cayó bien, le dije que se lo prestaba. Él accedió entusiasmado, pero sólo con la condición de que él también me prestara un juego.

Me dijo los que tenía, y en cuanto mencionó la colección de Bioshock, no me lo pensé dos veces y dije:

 ¡Ese!

Hasta ahora, solo he terminado el primero y me ha gustado muchísimo. Cuando lo acabé, fui con él a hablar del juego y él me platicó del libro. Todavía nos prestamos libros y videojuegos, lo que más me gusta es tener con quien hablar de la historia y todas las sorpresas del juego.”

Siempre hay un faro, una chica, un trabajador de Gameplanet y un libro.

En mi caso, tengo muchos recuerdos sobre rentas de varios juegos, pero una de las más memorables es esta:

Viernes, 3 de mayo de 1996, la escuela decidió sacar temprano a los alumnos por una junta, y aunque no era fin de semana largo como muchos esperábamos, era perfecto para rentar un juego nuevo en mi negocio local. Super Mario RPG era el más nuevo y que, por supuesto, siempre estaba rentado; pero para mi suerte, el niño que lo tenía ya lo había desocupado. Mi yo de casi 10 años no estaba preparado para entrar de lleno al mundo de los RPG.

Super Mario RPG fue el primer título del género que jugué, y me atrapó como pocos por uno de las razones más simples: los cambios cosméticos en cada arma nueva. Este pequeño detalle, hizo que me interesará por aprender más inglés y poder entenderle a la historia, lo cual me creó la curiosidad de probar más juegos de RPG, llegando a mis dos juegos favoritos de todos los tiempos: Chrono Trigger y Final Fantasy VI.

Nunca tuve el dinero para comprarlos en su momento, además de solo poder terminar el primero y sacar todos sus finales en un buen fin de semana con suspensión escolar de lunes. Eventualmente compré sus reediciones en el DS y el Gameboy Advance respectivamente, terminando por fin, después de 10 años, Final Fantasy VI.

Gracias a las rentas, me metí de lleno al mundo de los RPG, buscando siempre continuaciones de Final Fantasy o probando diferentes títulos para perderme en sus mundos de fantasía.

Sencillo pero efectivo

Nos gustaría que nos contaran sus anécdotas relacionadas con la renta de videojuegos y si les gustaría que esta época regresara.

Crédito Imagen de portada

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kojy

kojy

Psicologo treintañero con TDAH, gusto por los RPG y repulsión a los MMO. Adicto al Ramen y esportologo (?) de cabecera para Dota.
De niño instale el Atari de mi papá para jugar Fantasia