#ChocoboWeek Viviendo con TDAH y jugando Final Fantasy XIV #ChocoboWeek Viviendo con TDAH y jugando Final Fantasy XIV
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Semana a semana un vistazo a las dificultades con este trastorno en los videojuegos

He vivido con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el trastorno neurológico más común de todos con una prevalencia en la población mundial del 5%; por decirlo de alguna manera, por cada 100 personas, nace una con este trastorno. El problema, es que yo no me enteré que lo tenía hasta los 25 años de edad, y semana tras semana, compartiré con ustedes mis experiencias con las manifestaciones del TDAH, principalmente con varios títulos que me tocó jugar en mí infancia y adolescencia.

El único MMORPG que he podido jugar.

Final Fantasy cumple 30 años esta semana y la #ChocoboWeek está en todo su apogeo, por lo que es adecuado que comparta algo de mí experiencia viviendo con TDAH y esta saga es una de las pocas que ha estado unida a mi vida siempre, pero de sus 15 títulos numerados y sus varios spin-off siempre hubo dos patitos feos para mí: XI y XIV.

Lo único que ambos comparten para ganarse mi “repudio” es su género de MMORPG, uno que a lo largo de mi historia con muchos juegos nunca pude hacer que me gustaran; Tibia, Tales of Pirates, Runescape y World of Warcraft son los principales que recuerdo y a pesar de que muchos de mis amigos me los recomendaron, jamás hicieron click conmigo.

¿Por qué? Las razones pueden ser muchas, pero en lo que concierne al TDAH encontré en tres de los indicadores una respuesta sobre mi aversión hacia el género:

  • Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).
  • Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para gestionar tareas secuenciales; dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden; descuido y desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos).
  • Con frecuencia está `ocupado`, actuando como si `lo impulsara un motor` (por ejemplo, es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto DURANTE un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones; los otros pueden pensar que está intranquilo o que le resulta difícil seguirlos).

Esto es meramente mi experiencia, tengo en particular una amiga que aparentemente tiene el trastorno y disfruta jugar World of Warcraft por horas, en un estado de hiperconcentración en donde las necesidades de ir al baño o comer, pasan a segundo plano y se enfoca enteramente en el juego. Esta habilidad es parte de la caja de herramientas útiles que tiene el TDAH, pero cada persona lo utiliza de diferente manera, y en el caso de mi amiga, obtiene cierto reforzamiento positivo de estar jugando, recolectando ítems para un objetivo y realizar quests con la misión de obtener una recompensa en oro y experiencia.

Para mí, estas tareas en WOW o Tibia se me hacían tediosas, repetitivas y no me invitaban a mantener mi interés en ellas, por lo que ultimadamente dejé de jugarlos sin tener ganas de regresar, ya que no veía una verdadera progresión más allá de cambios cosméticos en mi personaje.

Los MMORPG no eran para mí, ya había tomado la decisión de no tocar ni uno solo de estos juegos del género y World of Warcraft fue el último clavo en el ataúd. O eso pensaba, hasta que Final Fantasy XIV: A Realm Reborn lanzó un rayo a esa tumba y abrió una grieta durante un Superbowl.

Aunque FF XIV ya me había llamado la atención por los magníficos cinemas que produce Square Enix, específicamente el de End of an Era, me detenía por ese concepto establecido de que los MMORPG y yo no nos llevábamos. Y eso sucede con las personas con TDAH, una vez que consideramos que algo no funciona para nosotros, lo eliminamos tajantemente de nuestro panorama.

En FF XIV encontré al fin un MMORPG con una historia decente, momentos tediosos y quests innecesarias, pero que sorpresivamente mantuvo mi interés desde el inicio hasta el primer final, algo que no pensé que pudiese pasar con este género. Aun cuando tenía todas esas cosas que no me gustaron de otros títulos,  tenía siempre un objetivo a corto, mediano y largo plazo para mí, haciéndome continuar para obtener estas recompensas.

Y cuando al fin las obtuve, todo el camino valió la pena.

Antes no podía tomarme ni siquiera el tiempo de jugar por una semana, ni de manera casual o dedicada, ya que no encontraba un interés real en recolectar 15 hierbas y 3 piedras para llevárselas a un elfo, que me diría que ahora necesitaba más piedras. FF XIV sigue esta misma fórmula, pero consigue hacerlo de una manera en que no es tedioso, sino que las presenta como piezas desconectadas de una gran historia, quests pequeñas, diseccionadas de una más grande y parte de una narrativa con tropiezos, pero con una historia que contar.

Algo que siempre se me dificultaba en estos títulos, y propio del trastorno, era mi falta de organización para las quests; el caminar por el mundo y ver que un personaje tenía algo para mí que debía seguir, me desviaba de la historia principal. Y al no interesarme no tenía una necesidad real de continuarla y al agobiarme de tantas tareas dentro de un juego, terminaba por abandonarlo y no regresar a él.

Esto es común en las personas con TDAH, podemos tener un objetivo general de lo que queremos y podemos hacer, pero nos distraemos con estímulos irrelevantes y aplazamos la tarea hasta que es muy tarde, teniendo que hacerla “a la carrera”. Esto es por una falla en las funciones ejecutivas de organización y memoria de trabajo, ya que aun cuando se tiene la información necesaria para llevar algo acabo, lo aplazamos por distracciones sin priorizar qué es más importante.

En Final Fantasy XIV mi objetivo y meta principal fue convertirme en Dragoon, para hacer eso, primero tenía que terminar todas las misiones del Lancer, mi clase a elegir; tarea sencilla, ya que al seguir la historia principal e ir subiendo de nivel, poco a poco conseguí mi objetivo, y al tener una brillante armadura azul, como la de Kain en Final Fantasy IV, seguí mi camino hacia la historia principal.

Tuve que enfocarme en la tarea y eliminar todos los estímulos irrelevantes e innecesarios que se me presentaron, y pude disfrutar el sistema de juego, que me permitió volverme mi propio héroe de Final Fantasy, con una historia creada por mí en mi cabeza y desarrollándola en un mundo recuperándose de un cataclismo.

Las personas con TDAH si no nos ponemos un objetivo y lo seguimos, con metas a corto, mediano y largo plazo, es más probable que las abandonemos o que nos desviemos del camino al tener información innecesaria y no saber cómo desecharla. En ocasiones, necesitamos de alguien que nos oriente de cómo llegar de un punto al otro, ya que, si no conseguimos un refuerzo inmediato, abandonamos.

Hasta la fecha, Final Fantasy XIV: A Realm Reborn es el único MMORPG que ha logrado mantener mi atención y cuyo sistema fue más amigable para mí, ya que no me inundaba con tareas innecesarias y quests poco interesante, tenía todos los “horrores” que no soportaba de otros títulos del género, pero que conseguía hacerlos digeribles y con objetivos alcanzables para mí.

Dudo mucho que algún otro juego en el estilo me llame la atención, pero por mientras, espero con ansias tener más tiempo libre para perderme de nueva cuenta en el mundo de Eorzea y desbloquear el contenido de Heavensward y Stormblood que justamente, es mi nueva meta. Y la única desviación que tengo para ello, es poder subir mi nivel de Miner y Blacksmith, pero como siempre, es una meta a mediano plazo que tengo programada internamente.

Comentarios

kojy

kojy

Psicologo treintañero con TDAH, gusto por los RPG y repulsión a los MMO. Adicto al Ramen y esportologo (?) de cabecera para Dota. De niño instale el Atari de mi papá para jugar Fantasia