Reseña: The Last Guardian

The Last Guardian

The Last Guardian es simbólico, mágico y emotivo.

Tierra roja agreste, unos cuantas hierbas apenas tocadas por la brisa de la tarde, risas de niños que corren y juegan, un misterioso espejo cubierto por el recuerdo de eras pasadas, una magia extraña resplandeciente. Así es como inicia The Last Guardian y no podía hacerlo de manera más perfecta, así arrancamos a una travesía simbólica, misteriosa y llena de emoción.

The Last Guardian es un juego por el que tuvimos que aguardar más de una década, muy probablemente su anticipación se deba a los trabajos anteriores de Fumito Ueda y su equipo. ICO y Shadow of the Colossus, comprobaron que la gente de Team ICO era en extremo creativa, que sabía contar historias hermosas con tan solo un puñado de diálogos y una jugabilidad sublime.

Ésta nueva entrega viene bajo el sello de Japan Studio y genDESIGN, el nuevo estudio formado por Ueda para salvar su proyecto, es un trabajo muy similar a sus antecesores espirituales, durante un largo trayecto acompañaremos a un niño y a su improbable amigo, una bestia fantástica, durante diferentes niveles en donde sortearemos básicamente puzzle tras puzzle en una historia qué, como se esperaba, es conmovedora y se enfoca fundamentalmente en establecer un vínculo emocional entre los dos protagonistas para tocar el corazón del jugador.

Jugabilidad e historia en perfecta sinergia

Ya anteriormente (con ICO) Ueda había explorado la idea de construir una narrativa casi ausente de diálogo y de cinemáticas, su intención era redefinir la manera en que se cuentan las historias en los videojuegos, sin desecharla, pero haciendo uso de una herramienta fundamental, las mecánicas in game. Esta idea se nota madura y pulida en The Last Guardian.

Por la naturaleza de los personajes se establece una relación de comunicación que llega al grado de lo no verbal, vamos, uno es un niño, se podría decir común y corriente que debe comunicarse con una criatura salvaje, fantástica, pero muy inteligente.

De ahí se desencadena el primer reto al que debe enfrentarse el jugador y es que muchas veces para sortear los diferentes acertijos que el juego nos presenta, tendremos que darle indicaciones a Trico, algunas veces señalar un punto para que dispare un rayo y destruya muros para poder avanzar, otras indicarle que debe saltar hacia un lugar que nosotros no podemos acceder para luego trepar en él y así la lista sigue y sigue.

La interacción entre El Niño y Trico propicia un abanico muy diverso e incesante de mecánicas de juego que se vuelven retadoras y que también ofrecen una cualidad de sorpresa dentro del juego, conforme avanzamos nos vamos enfrentando a algo así como una lluvia imparable de acertijos, uno tras otro, de dificultades diversas, pero todos interesantes de superar.

Aquí la historia arranca de manera enigmática, para descubrirla tenemos una voz en off que cuenta a manera de retrospectiva los pensamientos y emociones de El Niño. Es por medio de ésta hermosa voz japonesa, que podemos ir develando muy pausadamente la trama, evidentemente no entraré en detalles para no arruinarles la sorpresa, pero sí me permitiré decirles que es hermosa.

Una lluvia de puzzles

El diseño de niveles toma una dimensión muy interesante, para el juego era necesario introducir una noción de escala, lo cual se se logra de manera muy ingeniosa con la implementación de dungeons, mismos que estarán diseñados en secciones a las que únicamente podrá acceder el niño, plataformas, saltos a zonas que sólo puede hacer Trico, así como otras donde deberás hacer uso de ambos para proseguir en tu aventura.

Es importante aclarar que, Trico, siempre se nos es presentado como un personaje no jugable y por lo mismo toda la responsabilidad para guiarlo recae en el niño, afortunadamente este aspecto del juego permite que al avanzar vayas descubriendo a tu acompañante y sus habilidades, pero también sus debilidades.

Trico reaccionará de manera diferente a algunos objetos y situaciones de los ambientes, por poner un ejemplo: hay unos vitrales con forma de ojo a los que la bestia fantástica les teme y será tu misión encontrar la manera de destruirlos. Esto a su vez desata nuevos problemas por resolver que no hacen más que brindar más variedad y reto.

Hemos hablado incesantemente de los acertijos, pero la verdadera joya del juego reside en el vínculo emotivo que se forma entre los protagonistas, es increíble que tan solo a través de miradas y muchas situaciones donde uno debe rescatar al otro, se forme una amistad que queda entre las mejores de los videojuegos. Comparable y muy simular a los anteriores títulos de Ueda con la relación mantenida entre Yorba e Ico, o Agro y Wander.

Claro, no todo podía ser perfecto y el elemento que mayor detrimento ocasiona al juego es su control, en ocasiones anteriores se había dotado a las creaciones de Ueda de un mando impreciso y que servía un poco para ofrecer un estilo y otro poco para aumentar el reto, esta vez se vuelve algo en verdad molesto.

Es toda una travesía lograr que El Niño pueda correr en línea recta lo cual ocasiona muchas muertes en los niveles que tienes que enfrentarte a plataformas y un precipicio inmenso, afortunadamente, el personaje se sujeta automáticamente de los bordes, pero efectuar los saltos y agarres se vuelve algo muy impreciso.

La cámara también presenta serias fallas, constantemente se está moviendo a voluntad y provocando enfoques molestos que tampoco dejan hacer un salto efectivamente o dirigir la mirada al punto que se quiere dirigir, de igual forma, carece del botón para centrar la toma de manera rápida lo que ocasionará que al poco rato nuestra vista se canse.

Gráficamente el título es sublime, es cierto que muchos de los modelos tal vez no están creados para guardar un estilo ultra-realista, las plumas en el cuerpo de Trico o las facciones del Niño, sin embargo, esto se nota mucho más como un toque artístico intencional, más que una falla. En lo que se refiere a ambientes, iluminación y elementos el título guarda un aspecto similar a ICO, pero con sus cualidades propias que lo hacen ser un deleite visual.

La música es sin duda otro de los elementos que hacen resplandecer a The Last Guardian, las melodías nos acompañarán en este viaje ideado para mover nuestras emociones, al mismo tiempo que el trabajo en diseño de sonido con los gruñidos hechos por Trico nos ayudará a enamorarnos más de este personaje.

De vez en cuando, surgen títulos que nos hacen olvidar todo lo negativo de la industria de los videojuegos, ya saben eso de las entregas anuales con menor calidad, franquicias exprimidas sólo para hacer dinero, malas historias y demás, pero The Last Guardian es un oasis de renovación espiritual para todos aquellos que gustamos de este maravilloso entretenimiento.

El título no es perfecto, claro tiene sus fallas, pero dentro de su imperfección reside su magia que se expresa con sus acertijos novedosos, constantes y con un aceptable nivel de reto, un estilo artístico disfrutable al máximo, una historia conmovedora y narrada de la forma exacta en que se debía contar, personajes entrañables y con los que te enganchas desde el primer segundo hacen a The Last Guardian un juego por el que valió la pena esperar, es al mismo tiempo una razón extremadamente fuerte para adquirir un PlayStation 4 y una continuación digna a un legado forjado por la inventiva de Fumito Ueda y su equipo.

Título: The Last Guardian

Género: Acción/ Aventura

Desarrolla: genDESIGN y SCE Japan Studio

Publisher: Sony Interactive Entertainment

Plataforma: PlayStation 4

Fecha de estreno: 6 de diciembre 2016

Historia9
Gameplay8.8
Gráficos9
Sonido9
Rejugabilidad9.1
9

Miguel Perdomo

Born @ the videogame era / Editor en Jefe de Gamer Style / Conductor en Gamer Style Radio / Videojuegos, cine y literatura mis pasiones / @mikeperdomo