Reseña – La chica del tren

La Chica del Tren

Un thriller para apreciarse a detalle y disfrutarlo.

La trama se centra en “Rachel” una mujer que desde el principio podemos ver que no todo está bien con ella, el punto alto de su día a día es observar una pareja que vive cerca de las vías del tren que ella aborda para ir a Manhattan y de regreso todos los días. El ex esposo de Rachel se siente culpable e incluso responsable por ella

En esta ocasión no tuve la oportunidad de leer el libro de Paula Hawkins, pero supongo que la autora no trataba de poner a Emily Blunt cada vez más deteriorada en acercamientos de primer plano, como audiencia tenemos que jugar papel de psicólogo y apreciar al personaje en las sutilezas, el director Tate Taylor se asegura que los espectadores tomen este momento y… no lo logra muy bien; honestamente en algunas ocasiones me pregunté “¿cómo hará para que en la siguiente escena Emily Blunt salga aún peor, la pondrá golpeada?”

Si parece que analizo mucho las emociones de los personajes, querido lector, es porque se trata de un thriller donde las sutilezas son el punto clave de la trama, es más sencillo y efectivo hacerlo por un medio impreso donde puedes entrar en la cabeza del personaje (que ocurre mucho en la película, cambiamos de perspectiva constantemente del punto de vista de Rachel al de los otros personajes secundarios) pero es más difícil cuando no sientes empatía por ninguno fuera del personaje principal.

La Chica del Tren

Con excepción de Rachel y Megan (Haley Bennett, ya sé… yo también creí que era Jennifer Lawrence) quienes tienen una historia tan trágica que quieres verlas salir adelante, los demás personajes son tan fáciles de odiar que en algún momento tu primera reacción cuando les ocurra algo malo será “tómala”.

Con excepción de los antes mencionados acercamientos a una deteriorante Emily Blunt, la cinematografía es bastante agradable, los escenarios, ubicaciones e interacciones están bien enfocados, encuadrados y no perderás un momento de lo que ocurre. Esto suena como algo que debería ser evidente, pero he visto más de una película donde las escenas no logran transmitir correctamente la sensación o emociones de los personajes solo porque el director decidió ponerse creativo con una toma.

El giro de trama (es un thriller obviamente hay un giro de trama) en verdad es sorpresivo, no es tan predecible hasta que entras al tercer acto y la lista de sospechosos involucra prácticamente a todo mundo excepto la bebé.

A diferencia de varios thrillers que arrastran la película para hacerla lo más larga posible, La chica del tren nunca se siente forzada, la trama progresa sin problema y no se pierde gran parte de la historia en la traducción de un medio impreso a la pantalla grande, los personajes están bien definidos en sus motivaciones y las relaciones que tienen entre ellos.

La película en general no te pone en una montaña rusa de emociones como un buen thriller donde sales llorando, odiando y amando al mismo tiempo, pero te dejará un agradable sabor de boca diciendo “valió la pena”.

Alejandro Castellanos

Colaborador en Gamer Style. Entusiasta de videojuegos y tecnología por gusto y profesión. Opiniones mías de mí.