Mi gusto culposo gamer, de vuelta a Azeroth

World of Warcraft: Legion

Hablemos de la nueva expansión de World of Warcraft: Legion

Cada quien tiene su gusto culposo gamer y el mio es World of Warcraft, me encanta, me gusta la historia, me gusta el mundo, poder montar un cohete que construí y viajar por todo el continente e incluso cuando juego Hearthstone pienso ¿cómo estarán mis personajes en WoW? Y recuerdo algunas aventuras en la universidad, atacando los calabozos con mis amigos y ganando de pura suerte cuando estábamos a punto de morir todos. Ya saben, momentos gamer que te acercan a tus amigos.

Solo hay una cosa que detesto de jugar World or Warcraft y es… la otra gente que juega World of Warcraft (fuera de mis amigos directos). Todos hemos estado en contacto con un jugador molesto (trolls) cuyo único deseo/propósito en la vida es molestar al prójimo para obtener una reacción. Pero cualquiera que haya jugado un video juego de rol multijugador masivo en línea ha visto los horrores que es capaz de decir y hacer una persona y los jugadores de WoW son famosos por ser odiosos, no diría que son como los fans de los Patriotas de Nueva Inglaterra, pero sí son como los fans del América (gracias a @mvroberto por la referencia).

Si no sabes a que me refiero querido lector, este video explica fielmente cómo son los jugadores de WoW (video en inglés).

World of Warcraft ha sufrido un par de deslices últimamente y por deslices quiero decir avalanchas en las que ha perdido una gran cantidad de suscriptores desde los 12 millones de suscriptores en 2010-2011 hasta el último número reportado de 5.5 millones en Noviembre de 2015, provocado en gran parte por Cataclysm, considerada de las peores expansión del juego y que provocó que Blizzard decidiera ya no reportar el número de suscriptores de World of Warcraft.

Pero esta última expansión, Legion tiene grandes zapatos que llenar después de que Final Fantasy XIV y juegos como League of Legends y otros MMO llegaran a quitarles el pan de la boca y por lo que he visto (en solo un día y medio desde que salió la expansión) está a la altura del desafio.

World of Warcraft: Legion

Blizzard tomó lecciones de uno de sus mayores fans, Naoki Yoshida, y ahora la historia toma un papel más central que honestamente en varios casos me ha dejado picado como ejemplo está la campaña de los paladines donde debes rescatar a Tirion Fordring para obtener el arma legendaria Ashbringer, cuando mi personaje sostuvo victoriosamente la espada no pude evitar sentir escalofríos.

Ciertamente el juego tiene mucho contenido para mantener a sus jugadores, pero ¿es suficiente?

Todos estaban emocionados con el lanzamiento de la expansión anterior, Warlords of Draenor, de obtener tu propia base militar con tus propios soldados y descubrir un nuevo mundo. Pero dos años son mucho tiempo en el mundo de los juegos en línea y más aún cuando dedicas todo tu esfuerzo en sacar la nueva expansión en vez de crear nuevo contenido para los jugadores ya existentes y evitar que se fueran ¡Vamos, Blizzard! En el lanzamiento de Warlords of Draenor tenías 10 millones de jugadores que volvieron, todo lo que tenías que hacer era mantenerlos adentro con nuevos calabozos, más raids pero… ahora tenemos Legion y a la gente parece gustarle.

World of Warcraft: Legion

Un juego así de inmersivo viene con un montón de problemas propios como el tiempo que debe dedicársele y es que los juegos como World of Warcraft son para los obsesivos que no les importa el juego repetitivo y sufrimos de Desorden Obsesivo Compulsivo y debemos tener CADA… PEQUEÑO… DETALLE de nuevo contenido que el juego pueda ofrecer.

Así que, querido lector, esto es una recomendación para definitivamente probar el juego con moderación, el episodio de South Park donde los chicos juegan World of Warcraft y se descuidan solo para obsesionarse de un mundo virtual es de hecho una representación perfecta de que tan fácil es perderse en el juego.

Todo con moderación, incluso la moderación

Alejandro Castellanos

Colaborador en Gamer Style. Entusiasta de videojuegos y tecnología por gusto y profesión. Opiniones mías de mí.