Reseña: Warcraft El primer Encuentro de dos Mundos

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Warcraft busca romper la maldición de películas adaptadas de un videojuego, ¿lo logrará?

Hay dos lecturas que se le pueden dar a la película de Warcraft. Una es como amante y conocedor de la serie de Blizzard en los videojuegos y la segunda es como adepto a las películas de fantasía épica o como cinéfilo en general. En ambas, El primer encuentro de dos Mundos cumple, por supuesto, con sus virtudes y defectos en ambos rubros, pero finalmente presentándose como una propuesta por demás interesante.

Vamos primero con el aspecto general. La historia nos coloca justo en el momento más crítico de la existencia de la raza de los Orcos, su mundo Draenor ha sido destruido y necesitan buscar un hogar, de tal manera que se abre un portal que los llevará al reino de Azeroth el cual ha vivido en una celebrada paz durante varios años, pero el choque de razas significa un alto riesgo para el inicio de una guerra sin precedentes.

Esta historia se centra en los dos héroes principales de ambos bandos, por un lado Durotan (Toby Kebbel) líder del clan orco Frostwolf y Anduin Lothar (Travis Fimmel), el mejor guerrero del reino humano y fiel amigo del Rey Llane (Dominic Cooper), cuyas actuaciones están a la altura y dotan de credibilidad a personajes extraídos de cinemáticas de videojuego.

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Estos dos protagonistas logran ser presentados efectivamente gracias a una sólida construcción de su pasado y sus motivaciones, pronto su búsqueda se vuelve loable para ambos bandos, generando un magnetismo con la audiencia que invita a volvernos seguidores de las dos causas, como si quisiéramos que ambos ganaran, pero con el ligero detalle que son enemigos. Al final solo podemos gritar una vez, por ¡La Horda! o por ¡La Alianza!

En Warcraft se nos presenta un conflicto que se encrudece y se complica conforme avanza la historia y que gracias a un trabajado guión escrito por Charles Leavitt y el propio director Duncan Jones nos va ofreciendo giros interesantes para la construcción de una narrativa emocionante e inesperada, claro si es que no has visto los juegos.

La mayoría de las actuaciones son cumplidoras, destaca Paula Patton como Garona y Rob Kazinsky como Orgrim y Daniel Wu como Gul’dan. Sin embargo hay algunos personajes que se sienten como de relleno y otros que a pesar de los efectos especiales con los que cuentan sus personajes, se sienten tibios en su interpretación como es el caso de Ben Foster como Medivh.

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El primer acto de la película puede ser algo confuso para los que no están adentrados en el lore de Warcraft, muchos detalles se dan por entendido y algunas de las relaciones entre personajes se dan por sentadas, sin embargo al lograr pasar este bache, la historia se vuelve relevante y cuenta con un merecido toque de profundidad e intriga a la espera de un climax.

Si lo que esperan son grandes batallas con coreografías vistosas y efectos deslumbrantes, deben saber que son escasas en número, pero no en calidad, cuando la acción se desata entre Orcos y humanos el film cuenta con un alto grado de epicidad que reluce gracias a los efectos especiales y al toque de Duncan Jones y la manera en que fija la cámara para resaltar los elementos principales durante dichas secuencias.

Cabe resaltar el trabajo realizado para la digitalización de los Orcos quienes lucen impactantes gracias al detalle puesto por parte del estudio para no descuidar este aspecto tan importante para la historia. Además de la recreación de los lugares emblemáticos del juego que lucen espectaculares.

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¿Si me gustan los videojuegos de Warcraft me gustará la película?

En lo referente al respeto de esta producción por el canon de Warcraft, debemos decir que se toma ciertas libertades que muy probablemente brincarán para los más puristas, algunas historias, conexiones y desenlaces entre personajes han sido alterados, para que funcionen mejor en esta película,  y para condensar una historia muy grande para que quepa en dos horas de película, pero al final son más bien detalles ligeros que no afectan demasiado.

Recordemos que esta historia se asemeja mucho más a Warcraft: Orcs vs Humans de 1994, juego al que con el tiempo se le fueron añadiendo elementos de narrativa para hacerlo más relevante y profundo, así pasa también con la novela recién lanzada que funciona como precuela para la historia de Durotan y guarda similitudes, pero también diferencias con el lore establecido. Finalmente la historia de Warcraft siempre ha sido cambiante dependiendo del medio en el que se presente, novelas, cómics, juegos, juegos alternos (Hearthstone), etc. y no podía ser de otra forma en el cine.

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Si uno deja pasar de pronto esos detalles meticulosos de un universo que en ocasiones también se permite ciertas libertades, nos vamos a dar cuenta que hay un profundo respeto por la esencia de Warcraft y que la película no se inclina del todo en ofrecer una experiencia apta para todo público, finalmente esta es la intención de su existencia, pero lo hace con un justo balance por la historia original.

Warcraft: El Primer Encuentro de Dos Mundos nos presenta una historia de ambivalencias, héroes y villanos en ambos bandos, que al final tienen un profundo interés por preservar a su raza, a su familia. Rompe una larga racha de películas malas basadas en videojuegos y para hacerlo se vale de uno de los elementos más importantes por el cual WoW es un éxito, una historia profunda, rica y emocionante, que nos deja clamando desde ya por una secuela.

 

 

Miguel Perdomo

Born @ the videogame era / Editor en Jefe de Gamer Style / Conductor en Gamer Style Radio / Videojuegos, cine y literatura mis pasiones / @mikeperdomo