El negocio del humor en México

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Lo último que nos queda a los mexicanos es reirnos: reirnos de nuestro sistema político, de nuestra estructura social, de la cada vez más cruda realidad, pero ¿qué pasa con la capitalización del humor?

La semana pasada asistí a la inauguración de una obra de teatro de comedia llamada “Asalto al banco” que me hizo reflexionar sobre el negocio del humor en nuestro país, no solo a nivel teatral, si no en todos los aspectos del entretenimiento, específicamente del humor mainstream, ideado y controlado por los titanes del entretenimiento nacional, sin importar cuál sea su canal de difusión.

Decidí esperar varios días para procesar cómo iba a direccionar algo que en principio se suponía iba a ser a una reseña de la obra, sin embargo, a causa del malestar que me provocó, lo más sabio -para mi- fue pensar seriamente el rumbo que iba a tomar este análisis.

Para poner en contexto, esta obra dirigida por el dramaturgo Juan Carlos Vives y ejecutada por su compañía de teatro Búho Grande se capitalizó gracias a la plataforma de crowfunding nacional Fondeadora en la que se solicitaron $50,000 pesos para llevarse a cabo en uno de los teatros más importantes de la Ciudad de México, el Teatro Helénico. Por lo que entendí también se recibieron fondos del FONCA, del cual es miembro el director de la obra.

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Imagen de Búho Grande Teatro

Asalto al banco técnicamente está muy completa: los actores tienen muy buen lenguaje corporal, el vestuario está muy bien ejecutado, el audio y las luces impecables, ¿cuál es el pero?… la pobreza del guión. Enfada ver cómo tienen a su alcance prácticamente todos los recursos y herramientas necesarias para tener una gran producción, sin embargo, esto no sirve de mucho cuando el contenido es escuálido e insaboro. Inicia de muy buena manera, pero conforme avanza, se va en picada cual tren sin frenos. La obra critica los sistemas de control de la sociedad: la política, la religión, la ciencia, hace burla de la televisión como sistema educativo, sin embargo ¿qué tan fuerte puede ser tu argumento cuando recurres a personajes clichés y a hacer un humor basado en groserias y frases burdas que tú mismo criticas? Tu argumento se disuelve. No puedes quejarte de los programas de Televisa cuando tu guión perfectamente podría ser un sketch de Sabadazo. Y la opinión de los asistentes al terminar, no fue muy diferente de la mía. El grueso de la gente comentaba que era una pena que al tener tantos recursos técnicos no tuviera una propuesta más significativa. Que tus diálogos brillen más por la cantidad de “putas madres y chingadas” que por tener una esencia de verdadera crítica. Son pantomimas. Y eso es justamente lo que pasa con el negocio del humor en nuestro país.

Se nos ha inculcado el culto al humor barato, no reflexivo, algo que en su momento retrataron los Simpson al hacer la crítica de “la bola en la ingle“, y sí, la torpeza, lo vulgar y lo cliché es la tendencia en uno de los artes más difíciles de dominar: el hacer reir a los demás. La televisión nacional ha puesto en pedestal a figuras tan desagradables como La Chupitos, como patronos del humor mexicano. Programas de radio como El Panda Show, YouTubers que hemos endiosado con shares y views que poco aportan al desarrollo crítico de los individuos. Hasta Comedy Central en su programación latinoamericana lo ha realizado, basta ver la calidad de sus Roasts norteamericanos con la pifia de lo que fue su Roast a Héctor Suárez.

¿Por qué el ser mexicano tiene que ser sinónimo de tener un humor barato? ¿Por qué los foros a los que tienen acceso verdaderos maestros de la comedia son tan contados y no resultan rentables para los diversos canales de difusión? ¿Por qué alabamos el contenido basura? Me da tristeza que por un lado te digan apoya al teatro y por el otro resulte lo mismo que poner tu televisor en el canal 4. Pasa un poco lo que sucede con los videojuegos triple A: mucho dinero en publicidad, en hacer aparentemente algo muy elaborado y bello, y al consumirlo, te das cuenta de que está lleno de glitches, de la pobreza en historia, y la sensación que te deja el haber destinado tiempo a algo que en lugar de darte una experiencia agradable que mueres por compartir con todos te deja una sensación agria. Como dice la frase: mucho ruido y pocas nueces. En verdad es complicado hacer una crítica de este tipo cuando el elenco y cada persona en el grupo teatral se esfuerza tanto.

Citando a Vives en una entrevista para El Financiero:

“Las farsas no sólo sirven para reír sino para reflexionar y en ese sentido Asalto al Banco es una provocación para asumir las consecuencias de las decisiones de todos nosotros y eso está radicalizado en la propuesta. La risa es un motor importantísimo para que la gente medite sobre su propia condición y lo planteo en un mundo en el que casi pensar está prohibido”.

Al final del día cada quién consume lo que quiere y mantiene las tendencias de lo que se dicta para el consumo masivo, pero hay que detenernos a pensar ¿a qué le estoy aportando mi granito de arena? Asumamos las consecuencias de nuestras decisiones.

 

Diana Sepúlveda

RP en Gamer Style. Diseñadora Gráfica cursando Maestría en Diseño, Información y Comunicación aplicada a Sistemas de Interacción. Fan de Steam. Amo la música, el cine, la buena comida y la vida urbana.

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